Castro de Altamira | GALICIA MAXICA

Taboexa

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En la parroquia de Taboexa existe un montículo de 328 metros cuya silueta piramidal se levanta por detrás de la iglesia parroquial. Este pequeño curuto forma parte de la historia de la parroquia ya que en él se asentó un poblado castrexo hace ya más de dos mil años y que pervivió durante un tiempo después de la conquista romana. Sin embargo este yacimiento entraña numerosos misterios que han provocado la aparición de numerosas leyendas sobre él. Han sido varias las actuaciones arqueológicas sometidas en este castro y fueron muchos los objetos de valor aparecidos. Sobre todo aquellos que tienen que ver con la época romana y muchos de ellos creados en bronce. Las primeras excavaciones se realizan en el año 1929 y fue el mismo Cayetano de Mergelina el que dirigió las operaciones. Ya en esta ocasión se descubren un pein, pesas de telares, lucernas de bronce y fíbulas. Ya en 1953 le toca el turno a Filgueira Valverde y a Alfredo García Alén quienes sacan a la luz varias monedas, varias piezas como figuras de cabezas de animales (vaca, perro, cerdo), cerámica y una ánfora con cenizas blancas. Sin embargo el objeto descubierto más importante fue una figurilla de 12 cm de bronce con la representación del dios romano Mercurio, figura que hoy se encuentra en el Museo Arqueológico de Pontevedra.

En la década de los 70 se realizan varias excavaciones y en ellas se localizan anillos, agujas, monedas, un molino de mano y diversas piezas de cobre. En el año 1999 se realizó la última intervención y dio como resultado el hallazgo de varias figuras de bronce y un pedestal. Se sabe que aparecieron varias piezas de oro y plata, así como un molde para la fundición del bronce que actualmente se encuentran en paradero desconocido.
A la vista de los descubrimientos realizados podríamos afirmar que el castro de Altamira estaba completamente romanizado y que allí mismo se fabricaban y moldeaban las figuras de bronce.

Hay quién piensa que este castro pudo haber sido también un santuario galaico-romano y por ello son muchas las leyendas que lo rodean. Una de ellos nos habla de la existencia de una cueva artificial que llevaría a la Iglesia parroquial de Taboexa que se localiza justo a los pies del yacimiento. De esta sabemos que existía una entrada en forma de pozo cuya profundidad no pudo ser comprobada, pero se habla de más de 20 metros. (http://www.taboexa.es/2011/08/prehistoria-de-taboexa-corregido.html)

Junto al castro existe una ermita dedicada a San Bartolomé, cuya misión consistiría en la anulación y cristianización de posibles rituales paganos en este monte. San Bartolomé era uno de los siete hermanos que en la leyenda decidieron subir cada uno hasta lo alto de un monte para lograr divisar el cuerpo de San Telmo que se ahogara en el Miño. Hoy día existen varias capillas en esos lugares, como son la de San Domenio, la de San Fiz, Arbo o esta de San Bartolomé (las otras en Portugal). Por ello podríamos pensar en la existencia de santuarios precristianos en estos lugares que sin duda alguna despiden magia y que la leyenda y las ermitas se encargaron de disimular. En este caso se dice que la ermita podría estar encima de lo que fue posteriormente el santuario.

Sobre el terreno podremos ver el gran foso este y los terraplenes defensivos de esta banda. De lo demás, casi nada. Tan solo imaginarnos la croa y las laderas en donde estarían las viviendas de las cuales solo se pueden ver piedras dispersas que salpican toda la colina. También podremos ver la posible entrada a la cueva en forma de agujero de más de un metro pero que hoy se encuentra taponada. Varios son los petroglifos que podremos ver y muchos más habría si no fuera porque en la década de los 50 del siglo XX se abrió una cantera destinada a la extracción de piedra que desconfiguró en gran medida este yacimiento. Resaltar el viejo muro que se ubica junto al foso y que parece limitar una finca. En él podremos ver varias piezas que posiblemente pertenecieran a las viviendas de este castro.
Debemos saber que por detrás de este montículo se levanta el mítico San Domenio, antes conocido como San Mamede. Hay quien afirma que esta ubicación podría haber sido el escenario de la lucha legendaria del Monte Medulio y para ello se basan en la toponimia existente relacionada con miedo y batallas y por su cercana ubicación al valle del Miño como así lo describían las fuentes clásicas.
Debemos mencionar también la increíble panorámica que desde la croa se divisa de las tierras de Salvaterra do Miño y Portugal.

Vídeo sobre los hallazgos encontrados en el castro de Altamira:

Localización – Mapa

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