Puente de Fillaboa | GALICIA MAXICA


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Desde Ponteareas el río Tea discurre con paso firme hacia su desembocadura en el padre de los ríos gallegos, el Miño. El río Tea dona sus aguas al Miño a 2 km río abajo de Salvaterra, y crea en el Miño una de las mayores islas fluviales de la península, llamada también como lo es su situación, Fillaboa. En su andadura es franqueado por cuatro puentes centenarios: Cernadela, Los Remedios, Las Partidas y el último, casi en la desembocadura, el de Fillaboa.
Los romanos dejaron su huella en el concello, ya que a través del municipio cruzaba una importante calzada que unía la comarca con Tui. El resto de esta calzada es atestiguada por la presencia de un magnífico puente cuyas primeras piedras fueron colocadas sobre el lecho del río por los grandes arquitectos romanos.

El puente sufrió grandes modificaciones, en el XV y sobre todo en el siglo XVII, cuando, debido al conflicto de la guerra de la Restauración portuguesa, fue reconstruído para poder vigilar y canalizar el paso hacia las tierras tudenses. Prueba de este conflicto era la existencia de diversas fortificaciones a ambos lados del puente de las que hoy en día prácticamente son imperceptibles, debido a que fueron demolidas y a la cubierta de vegetación que cubre los presuntos restos. Pero lo más destacable del pasado del lugar era la ubicación de una fortaleza que formaba parte de una red militar compuesta por edificaciones fortificadas a lo largo del Río Miño, como lo eran la cercana de Salvaterra y río abajo, el fuerte de San Lorenzo. hoy en día sus cimientos se encuentran desaparecidos bajo cientos de metros cuadrados de viñedos.

La belleza del lugar se ha preservado debido al escaso tránsito que presenta la antigua general que fue sustituida por la reciente carretera que salva el río por un viaducto unos 700 m río arriba. Así que si queremos encontrarlo debemos ir a propósito al lugar. Esto hace que el puente conserve un encanto y una magia especial ya que se localiza en un tranquilo entorno de gran hermosura que crea el Río Tea.

Está formado por tres arcos principales, actualmente apuntados, que salvan el caudal del río y de un aliviadero en su parte este para posibilitar el paso del agua en épocas de crecida, pues el caudal llega a ser muy intenso en invierno y otoño, debido a la inexistencia de presas que hagan regular el agua. Además el río crea una importante cuenca hidrográfica que junta las aguas de muchos ríos y regatos a lo largo de todo el valle. Su longitud total es de casi 70 m, y su anchura media de dos metros y medio. De destacar es su altura en el punto central que alcanza los 11 m. Tambíén nos llama la atención su antigua calzada que aún conserva la piedra de su época altomedieval en contraposición al puente de las Partidas, el cual fue desposeído de sus antiguas piedras e insultado con modernas losas lisas.

Lo más negativo es la conservación de los tajamares que se encuentran en un estado deplorable, con enormes grietas que amenazan desplomar las piedras y así poner en peligro la integridad de este magnífico y bello puente, debido a las fuertes crecidas y a la fuerza del río Tea. El acondicionamiento de la isla de Fillaboa y su entorno debiera llevar consigo una partida presupuestaria para apuntalar el viejo puente de una manera acorde con su historia y que no se vuelva a repetir absurdos casos como el mencionado puente de las Partidas.

Localización – Mapa

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