Puente Internacional de Tui | GALICIA MÁXICA


Desde Arbo hasta A Guarda hay una distancia de 70 km de río Miño que hace frontera física entre Galicia y Portugal. En todos esos kilómetros tan solo existía un puente que unía los dos países hasta la década de los 90 del siglo XX. Existían otras formas de cruzarlo pero era necesario hacerlo por transbordadores que cruzaban los vehículos a veces guiados por un grueso cable con el objetivo de aguantar la fuerte corriente que el Miño llevaba durante largas épocas del año. Ejemplos eran los de Goián, Caminha o Salvaterra.

Interior puente
Por eso el puente internacional de Tui fue durante más de un siglo el paso más adecuado para el tránsito de vehículos y de personas. Su construcción en el siglo XIX supuso un antes y un después en las relaciones entre el norte de Portugal y el sur de Galicia. Su construcción provocó una fuente de riqueza para ambos países ya que fueron muchos los que cruzaban la frontera en busca de productos y negocios.
No es una obra de Eiffel pero en él veremos clara su influencia. Su diseño fue elaborado por el ingeniero Pelayo Mancebo de Agreda y la firma belga Braine Le Compte fue la adjudicataria de las obras. Unas obras que ya desde 1864 tenían su propia comisión nombrada por una Real Orden de Isabel II con el fin de estudiar las posibilidades de unión por ferrocarril entre los dos países.

Tui
Por ello se construyó un puente que combinaba hierro y piedra que sería capaz de soportar el paso de tres formas de comunicación: El ferrocarril por su parte de arriba, el de tránsito rodado que un principio eran solo para carruajes, de ahí su estrechez, y el de los propios viandantes para los cuales se construyó unas pasarelas de metal laterales.
El coste del proyecto ascendió a 1.254.143 pesetas y fue costeado por ambos países. Se inauguró el 25 de marzo del año 1886 aunque ya daba un servicio interrumpido en varias ocasiones desde el año anterior. Durante su inauguración y con el puente engalanado dos trenes se cruzaron en el centro ante la atenta mirada de miles de vecinos de los dos países y allí se “besaron”, uniendo definitivamente los dos márgenes del río.
En los pilares de piedra de su parte española podréis ver unos huecos a los que se accede mediante una escalera. Pensaréis en su utilidad, pues os diremos que eran hornillos de minas para el caso de tener que dinamitarlo en caso de conflicto con el país hermano. Para ello también se construyó un cuartel con capacidad de hasta doscientas personas.


Para la construcción del puente se emplearon 1.540.364 kilos de hierro y 700 de plomo y la sillería fue traída desde la localidad lusa de Lanhela, situada a 24 km del lugar. Zumaya aportó el cemento necesario. Todos los materiales fueron transportados por lanchas de vapor por el Miño.
La estructura tiene una longitud de más de 350 metros y se apoya en cuatro pilares de piedra sobre el río que sujetan cinco vanos de metal de más de 60 metros cada uno. Su anchura es escasa, ya que en principio no estaba pensado para carruajes y no para la rápida evolución del tráfico rodado.

Escudo Portugal

El puente sustituyó a las barcazas que unían las poblaciones de Valença do Miho y Tui.
Durante más de 100 años soportó el paso de vehículos, trenes y personas hasta que en el año 1993 se inauguró el nuevo y moderno puente internacional unos metros río abajo. Hasta la entrada en la Unión Europea ambos países controlaban el paso y el tránsito de viajeros por lo que era muy habitual las largas colas en e interminables colas en ambos sentidos.

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MAPA – LOCALIZACIÓN

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