El Cañón del Eume.

El Cañón del Eume

Hablar del Cañón del Eume conlleva nombrar también As Fragas do Eume. Un paisaje único que envuelve el río durante su recorrido.

Siempre que hablamos de cañones nos viene a la mente el río Sil y sus cañones pero los del Eume también son de gran importancia y belleza. La cuenca del Eume nace en Serra do Xistral a 880 m de altura y despues de recorrer más de 80 kilómetros se une con el mar en la ría de Ares, podríamos decir que desemboca entre los municipios de Pontedeume y Cabanas.

La cuenca aparece enmarcada en las Serras da Faladoira, Forgoselo, y Montes de Bouzamaior desde donde descienden afluentes como el de Canteira o Frei Bermuz, éste viene desde la Serra da Loba.

Panorámica del río Eume desde el mirador da Carbueira, en Monfero

Río Eume

El río Eume en su viaje, bebe de diferentes afluentes, aunque debemos indicar que más que grandes afluentes, el Eume se alimenta de una extensa red de arroyos y regatos que nacen en las laderas de las fragas, estos lo dotan de gran carácter y hacen que vaya aumentando en su caudal. Los ríos más conocidos son el Sesín, Maciñeira, Chamoselo, Frei Bermuz, Carracedo o el río Porto.

Embalse del Eume

Su carrera se ve cortada por un gran embalse construido entre 1955 y 1960. Pero después de aquí es donde sus aguas y la de sus afluentes se encajonan en un valle granítico, convirtiendo el paisaje, las aguas y la vegetación en puro arte.

La construcción de la presa cambió para siempre el alto Eume. El río, antes salvaje en sus valles y montañas ahora abraza una gran masa de agua, circundada por bosques y colinas serenas.

El embalse del Eume también conocido como Encoro do Eume se encuentra en el municipio de As Pontes de García Rodríguez en la provincia de A Coruña. Además de producir energía, el embalse funciona como regulador del agua, importantísimo, por cierto, en un río sujeto a cambios dramáticos por las lluvias.

Fragas do Eume

Reseñable también es que el río Eume es el gran artífice de uno de los bosques atlánticos mejor conservados del continente, hablamos de las espectaculares Fragas do Eume que son además uno de los seis Parques Naturales de nuestra tierra, Galicia.

Por siglos, el río cavó un valle profndo, cubierto por un bosque denso y húmedo, lugar donde la flora y la fauna nos trae a la mente los viejos bosques europeos. En el parque existen 126 especies de vertebrados, 15 de anfibios, 14 de reptiles y hasta 8 especies de peces.

A lo largo del rio Eume se nos muestran sitios mágicos con cientos de años que os recomendamos visitar. Un ejemplo sería el Mosteiro de San Xoán de Caaveiro rodeado por el silencio de las fragas o el Mosteiro de Santa María de Monfero.

El Cañón del Eume

También en los cañones del Eume se encuentra la ruta más extrema y peligrosa de Galicia. Un impresionante desfiladero natural escondido en las Fragas do Eume

Ruta

La ruta es circular y tiene un recorrido de 13 kilómetros, con fuerte desnivel y extremadamente peligrosa, volvemos a indicarlo, lo que la convierte en no adecuado para todos, y peligrosísima en época de lluvias.

Las paredes del cañón pueden superar los 300 m de altura en algunos tramos.

El río Eume no es solo un río, es un recuerdo vivo de la Galicia más ancestral, donde la naturaleza, la historia y el silencio aún siguen caminando juntos.

El río Eume también lleva durante su recorrido el eco del patrimonio inmaterial. Hay una leyenda famosa que habla de su fiereza. Aunque no es uno de los ríos más caudalosos de Galicia, durante su recorrido, es famoso por su bravura.

Leyenda más famosa del Río Eume

Cuentan que hasta la construcción de los embalses, el Eume, se cobraba muchas vidas durante su vertiginoso recorrido. Quizás sea una forma de mirar a otro lado y dar sentido a apresar sus aguas sea como fuere, a continuación os dejo la leyenda del Eume.

Cuenta la leyenda que con el Eume nacieron dos ríos más en la misma sierra, el Sor y el Landro. Dios prometió que al primero que llegase al mar le daría a un hombre todos los años como ofrenda. Los tres pactaron que recorrerían juntos el camino y llegarían al mismo tiempo.

En un lugar, cansados de su viaje, decidieron descansar. Uno de ellos despertó primero y traicionándolos emprendió el viaje hacia el Océano. El otro, al abrir sus ojos y comprobar que faltaba uno, abandonó el lugar también dejando sólo al Eume. Así el Eume, al despertar, enfurecido y embravecido, emprendió el viaje saltando todo lo que se le interpuso en el camino, formando valles y saltos hasta llegar antes que los dos traidores. Así, estos, quedaron relegados a simples afluentes.

Localización

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Agradecimiento especial

A Carlos Castro por acercarnos al lugar en el grupo y permitirnos utilizar las fotos de su ruta para adornar la entrada, muchísimas gracias

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