Laguna de las Minas de Fillaboa

Minas romanas de oro de Fillaboa

Fueron muchas las veces que fuimos a pasear bajo estos bosques de Fillaboa, en Salvaterra de Miño, sin darnos cuenta por donde realmente pisaban nuestros pasos. Bien es verdad que aquellos estrechos fosos y trincheras por los que caminábamos nos llamaban poderosamente la atención y su formación natural era más que cuestionable. Pronto nos dimos cuenta de su verdadero origen y que además no sería el único ejemplo de minas milenarias en estas tierras.

Cuando hablamos de minas romanas de oro, lo primero que nos viene a la mente son las impresionantes minas de Las Médulas en O Bierzo, que aunque no están en Galicia, forma parte de esa unidad cultural, histórica y geográfica que los romanos identificaron hace más de dos mil años como Gallaecia. Podremos pensar también en Montefurado en Quiroga, otro de los restos de minerías más famosos del imperio en Galicia y quizás también podamos llegar a pensar en la actividad minera de O Courel.

La isla de Fillaboa y el río Miño

Minas romanas de oro del río Miño

Pero seguro que los que no muchos sabrán, es el que el cauce bajo y medio del río Miño fue uno de los más importantes recursos auríferos del imperio romano en estos lares y son multitud de restos los que aún delatan la existencia de minas de oro y de estaño a orillas del río Miño y sus afluentes.

Las minas de oro del río Miño son en su mayoría explotaciones de carácter secundario creadas por la sedimentación del río durante miles de años y formadas por vetas de oro que atravesaban el río. La minería secundaria se diferencia de la primaria en que el oro se deposita en pequeñas partículas bajo los sedimentos y en la primaria se extrae el oro directamente dentro de otros minerales. Por ello en la secundaria, los romanos se vieron obligados a mover y filtrar miles de toneladas de tierra y sedimentos para la búsqueda del preciado metal.

Desde luego, el imperio romano no escatimó recursos en esta zona del río Miño y eso quiere decir que la rentabilidad aquí estaba asegurada. 

Minas de Medáns
Minas de Medáns, en As Neves

Investigando un poco, pronto localizamos minas romanas de oro y estaño en ambos lados del río Miño. Encontramos información sobre extracciones de tamaño medio en A Lagoa y As Grovias (Arbo), Medáns (As Neves), Os Petoutos (Crecente), Melgaço, Monção o Tomiño y pronto supimos cómo identificar sobre el mapa una gran cantidad de otras más pequeñas. 

Minas de Fillaboa

Salvaterra de Miño no iba a ser menos y por ello nos dimos cuenta que aquellos fosos y amontonamientos de cantos rodados que tantas veces habíamos pisado por supuesto que no eran naturales y efectivamente eran el resultado de la acción humana y del movimiento con ayuda del agua de toneladas de tierra en busca del preciado metal. 

Mapa Minas de Fillaboa
Foto interpretación de las minas de oro de Fillaboa y Cortés por “POVOAMENTO E EXPLORAÇÃO DOS RECURSOS MINEIROS NA EUROPA ATLÂNTICA OCIDENTAL”

Localización y vías romanas

Las minas romanas de oro de Fillaboa se localizan prácticamente en la desembocadura del río Tea sobre el Miño, a unos metros del puente medieval de Fillaboa y junto al antiguo camino real que desde Tui se dirigía hacia el interior y que algunos identifican como una vía romana en su origen. Alguno de los numerosos trazados propuestos para la vía XIX incluso la trazan por Fillaboa. Desde luego, alguna infraestructura de importancia tenía que existir para transportar todo el mineral que de la cuenca del Miño se extraía y una de ellas probablemente fuera una alternativa secundaria a la vía XIX que llegaba desde Bracara hasta Monção, probablemente al lugar del Cortés , en donde existen los restos de minas y de una gran necrópolis (Monte Santo). Este punto es uno de los propuestos para cruzar el Miño por esta vía que venía de Bracara. ¿Y sabéis  donde está Cortés? Justo frente a las minas de Fillaboa.

Puente de Fillaboa y río Tea
El puente de Fillaboa, que algunos autores le atribuyen un pasado romano, aunque de este no quedaría nada

Otras posibilidad en el transporte del material extraído podría ser a través de la navegación por el mismo río Miño. Sabemos que este era navegable en pequeñas embarcaciones desde su desembocadura hasta Salvaterra de Miño y por ello no sería descabellado este medio de transporte, rápido y bastante seguro.

Extensión

La extensión original del complejo minero es bastante considerable abarcando desde el río Tea hasta prácticamente la villa de Salvaterra de Miño, en donde sabemos que hubo un castro bajo la fortaleza de Doña Urraca, seguramente un castro minero relacionado con esta y otras explotaciones. En Fillaboa, en el lado oeste del río Tea, también tenemos un topónimo de O Castro, aunque no hemos podido constatar la existencia catalogada de algún yacimiento. 

Castillo de Salvaterra de Miño

Sin embargo, la mina de oro romana está muy deteriorada y la parte más conservada la apreciaremos mejor en el tramo que va desde A Canuda hasta el río Tea, o lo que es lo mismo, en la recta de Fillaboa, entre la vía del tren y la antigua carretera Tui-Salvaterra de Miño. Cercana a esta zona encontraremos el topónimo A Lagoa, al igual que en la mina de oro de Arbo, y es probable que guarde relación con la zona de extracción de oro y su posterior zanja que probablemente se inundara formando un lago. En la actualidad aún se puede apreciar una pequeña zona inundada en épocas de lluvia a ambos lados de la carretera.

Laguna

Los canales

Los romanos necesitaban agua para remover la tierra y buscar las partículas de oro y para ello construían largos canales que captaban el agua de ríos y arroyos. La captación de agua de las minas de oro de Fillaboa debió ser desde los arroyos próximos que descienden al Tea o al Miño, como el de la zona de As Barreiras, en donde se ubicaba la fortaleza de Santiago de Aytona, fuerte relacionado con las Guerra de la Independencia y cuyos restos se localizan al norte de la villa de Salvaterra de Miño. Aunque no sabemos cuanta agua necesitarían de primeras, estos regatos se muestran muy pequeños para una hazaña de tal magnitud por lo que probablemente los romanos construyeran una presa artificial para embalsar las aguas.

Mapa de relieve

Sin embargo no debemos olvidarnos ni escatimar los recursos de los romanos y de su avanzada tecnología. Así, fantaseando un poco, podríamos imaginar como podrían sacar agua del río Tea de las inmediaciones de la mina de Fillaboa utilizando las norias de madera que por medio de ellas podían elevarla a cotas más elevadas. Los romanos construían norias gigantescas e incluso sucesiones de norias en el interior de las montañas pudiendo elevar el agua hasta más de 30 metros.

Canal
Aunque no se aprecia muy bien es un canal al borde del lago el cual se puede apreciar muy bien unos 50 metros más adelante

En las minas romanas de oro, aparte de los canales de captación existen otros que son los canales de lavado y estos ayudan a la extracción y filtración de las partículas de oro.

La poca información que de momento hemos encontrado de las minas de oro de Fillaboa nos habla de que el lugar no ha sido suficientemente estudiado y que al parecer no existen restos de canales de lavado. Pero la realidad nos parece otra, ya que sí existen los restos de varios canales de agua sin ningún tipo de explicación en la actualidad, ni probablemente en siglos anteriores. No hay molinos ni restos hacia el Miño pero sí muchos campos de cultivo en las terrazas fluviales del Miño que en la actualidad no necesitan riego. Sumado a que no existe una captación de agua más que el pequeño lago estacional formado por la extracción de la mina, debemos tener en cuenta que localizamos los restos de varios canales paralelos, cosa improbable si fueran para riego y más aún sin una captación con buen caudal.

Fosos y zanjas

En el lugar de las minas existen varios fosos de vaciado y grandes zanjas artificiales convergentes y otras paralelas, casi siempre en dirección norte-sur hacia el río Miño, aunque también veremos restos hacia el Tea. Se trata de excavaciones de una profundidad que en algunos casos supera los 15 metros. También veremos, aunque a menudo cubiertos de tierra después de cientos de años, amontonamientos de cantos rodados, que son denominados murias y que no son más que los deshechos que los romanos retiraban de los canales para el trabajo de extracción.

Zanjas romanas de Fillaboa

Los llamados “estériles”, el material sobrante, era empujado hacia las orillas del Miño por los canales de vaciado, pero de estos prácticamente no se aprecian debido al corte de la mina producido en el siglo XIX por la construcción de la línea de ferrocarril y por la intensa actividad agrícola de la terraza del Miño e incluso por la existencia en los años 80 de una industria arenera entre la orilla y la isla de Fillaboa. Hacia el lado del Tea y a ambos lados de la carretera también existió otra industria de la que aún podremos apreciar claramente su impacto sobre el lateral de la mina de oro.

Otras minas en Salvaterra de Miño

La de Fillaboa no es la única mina de las inmediaciones, ya que cruzando el Tea y sobre la finca de una conocida bodega también sabemos que hubo más actividad minera, así como río Tea arriba en varios puntos de ambas orillas.

En frente de Fillaboa y cruzando el Miño tenemos las minas de Cortés en la orilla portuguesa, junto a los restos de una necrópolis tardorromana en el lugar de Monte Santo.

En el término municipal de Salvaterra de Miño, además, no son las únicas minas rde oro existentes, ya que incluso en la actualidad se sigue extrayendo oro en una arenera de Oleiros, en lo que hoy se conoce como Puerto Seco. Muy cerca de esta y aunque muy degradadas, encontraremos los restos de otra explotación romana de oro a orillas del Miño, justo en los límites entre los concellos de As Neves y Salvaterra de Miño. A poco más de 500 metros río abajo de esta mina también conocemos la existencia de un castro a orillas del Miño probablemente relacionado con estas minas, pero por desgracia totalmente desvirtuado y degradado.

Importancia romana 

Desde luego la importancia romana de estas tierras creemos que están subestimadas y que se necesitarían más trabajos e investigaciones para valorarlas. No está probado el origen romano del puente de Fillaboa, pero sí tenemos diversos hallazgos de la época como la famosa lucerna de Fiolledo, los restos de una villa romana con hipocausto en Lourido o los tres hornos de tejas del Puerto Seco que en la actualidad están enterrados a la espera de un futuro mejor. Además en Portugal tenemos numerosos vestigios como la necrópolis de Cortes y diversos hallazgos en Monção que sitúan la villa romana de Mamia, después de haber sido la Obobriga galaica. No debemos olvidar las cualidades termales de estas zonas como Oleiros o As Caldas de Monção, lujo que los romanos no pasaban por alto. Y seguramente lo más importante aún está esperando una casualidad que permita que salga a la luz.

Fortaleza de la Guerra de la Independencia

Además de las minas romanas de oro de Fillaboa, en el lugar encontraremos otro vestigio histórico no menos interesante, aunque de otra época y en un estado muy deteriorado. Nos vamos a la época moderna, al marco histórico de la Guerra de la Independencia que enfrentó a España y Portugal (siglo XVII). Muchos conoceréis la fortaleza de Salvaterra, construida sobre otra medieval de la que aún conserva de esa época las llamadas y tan características Cuevas de Doña Urraca.

La misión de la fortaleza del siglo XVII era ser parte de una red de fortalezas que vigilaban la “raia” en este lugar y era un elemento defensivo más, ya que no era la única. Al norte de Salvaterra de Miño, entre O Casal y As Barreiras, tenemos los restos imperceptibles de la antes mencionada fortaleza de Santiago de Aytona, que era el más grande de todos los baluartes de este complejo situado en frente a la villa amurallada de Monção.

La imagen del medio a la derecha podremos ver la silueta irregular de la fortaleza situada en las minas de Fillaboa. (Imagen: Fortalezas Transfronterizas del Tramo Bajo del Río Miño)

A parte y junto al Miño, tenemos la que aún se conserva hoy parcialmente, la de Doña Urraca. Pero también existían diferentes baluartes: Uno en la parroquia de Porto, frente a la torre portuguesa de Lapela; otro en As Ermitas, al este de Aytona; y vigilando el camino de Tui en su paso a Fillaboa había hasta tres fortalezas. Una, aunque no es seguro, sobre la bodega citada y dos más en la orilla este del Tea, de las que una de estas estaría situada en pleno complejo minero romano.

Se trataría de un reducto fortificado en tierra que con apariencia abaluartada se asemejaría a una estrella de cinco puntas, aunque por lo visto en el estudio de las fortalezas de transfronterizas de Rebeca Blanco Rotea “Trabajos arqueológicos realizados en el transcurso de la redacción del Plan Director de las Fortalezas Transfronterizas del Tramo Bajo del Río Miño” ponen en duda esta afirmación debido a diversos problemas que plantea en diferencia al restos de fortalezas transfronterizas. En este trabajo se habla de posibles trincheras y que esta fortaleza podría haber aprovechado alguna estructura anterior. Lo curioso, y aunque se mencionan posibles actividades mineras anteriores, no alude a las minas romanas de oro, para nosotros el gran transformador del paisaje en este lugar.

Arriba vemos el relieve de la posible fortaleza que aprovecha una de las zanjas romanas que se dirigen hacia el Miño

En la actualidad lo que podremos ver del baluarte es simplemente la forma, una meseta perfectamente nivelada y con cierta forma estrellada, sí, e incluso con camino de entrada en su lado sur. Presenta a su alrededor unos grandes terraplenes y trincheras mezclándose con las huellas mineras de los romanos. Desde luego que parece artificial, pero creemos que no podríamos descartar alguna relación con la minería anterior.

Amenazas de las minas de Fillaboa

La causa más importante del deterioro progresivo de la zona de las minas romanas de Fillaboa es el casi total desconocimiento y olvido por parte la gente y de las autoridades.

Las graveras de Fillaboa de finales del siglo XX destrozaron gran parte del yacimiento, sobre todo en la vertiente del río Tea. La antigua carretera Tui-Salvaterra de Miño parte en dos el complejo minero y el moderno viaducto de la PO-404 marca el límite de las labores mineras, afectando a una de las fortalezas defensivas de época moderna.

Puente del tren

Sin embargo, lo peor de todo sigue sucediendo y no son más que las labores forestales de corta de pinos que poco o nada de cuidado tienen con el desconocido yacimiento. Se utiliza maquinaria pesada para abrir pistas por doquier sobre los fosos y sobre la fortificación, levantando y desvirtuando los pocos restos que quedan de las Minas de Fillaboa. Además, aún se aprecian recientes plantaciones de eucaliptos que acabaran por dañar completamente el lugar histórico.

Bibliografía

Más fotos

Mapa- Localización

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