Monasterio de San Pedro de Rocas | GALICIA MAXICA   ¡Actualizado recientemente!


Rocas

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Según la lápida fundacional hallada en este lugar, este monasterio sería heredado en el siglo VI (año 573) por cinco monjes anacoretas (llamados UFRASIO, EUSANIO, QUINEDIO, EATIO, FLAVIO y RUVE) que eligieron este lugar situado a 650 m de altitud para retirarse a una vida austera y de oración. El hecho de “heredar” quiere decir que incluso antes de esto existía probablemente un enclave religioso más antiguo. Esta placa se conserva en el Museo Arqueológico Provincial de Ourense. Se trata casi seguro de uno de los monasterios cristianos más antiguos de la península y posiblemente de Europa. Nos vamos pues al periodo donde los suevos eligieron Galicia para fundar su poderoso reino, que persistió durante unos doscientos años. En este año Miro, hijo de Teodomiro (1º rey católico suevo) reinaba este reino suevo recientemente convertido al catolicismo.

Fue abandonado en el segundo decenio del siglo VIII debido a las persistentes rafias que los conquistadores árabes hacían sobre estos lugares de culto. En el siglo IX-X según la leyenda, el caballero Gemondus cuando perseguía un jabalí, encontró estas capillas excavadas en la roca y decidió quedarse como ermitaño. A él se unieron otros caballeros, que lo nombraron abad y fundaron una comunidad monástica. Alfonso III el Magno le concedió privilegios e implantó la regla benedictina. Esto lo hace constar el primer documento escrito conservado del año 1007 donde se muestra otro privilegio otorgado por el rey Alfonso V. Un incendio en el siglo XI destruyó parte del cenobio que fue reconstruido con ayuda del abad Aloito y la comunidad de Celanova.



En el año 1641 otro incendio destruyó el edificio monacal y se construyó el que vemos hoy en día, el cual pasó a ser casa rectoral una vez fue abandonado por los monjes. San Pedro de Rocas se vinculó al monasterio de San Esteban do Sil y más tarde e el siglo XV al Monasterio de Celanova. Después de la desamortización el monasterio se convierte en parroquia usado incluso como cementerio local hasta que a principios del siglo XX otro gran incendio lo convirtió en ceniza y en olvido hasta que fue cedido a la “Ciudad de los Muchachos de Bemposta” quienes se puede decir que lo redescubrieron de nuevo. En 1923 fue declarado Monumento Histórico-Artístico.Impresiona las enormes rocas y la vegetación que encontramos en el valle y en el ascenso hasta el monasterio, el cual en su día debió ser todavía más densa, ya que hoy se aprecian signos de una profunda reforestación.

CAPILLA

Una vez arriba lo primero que vemos es la casa rectoral del siglo XVII. Fue construída con las piedras graníticas del antiguo monasterio. De planta cuadrangular y sillería presenta unos balconadas con barandas de hierro y apoyadas en ménsulas típicas del barroco gallego en dos de sus esquinas. Algunas de las ventanas abocinadas así como el tejado y la puerta de aceso fueron añadidos del siglo XX. Hoy en día (año 2008) el edificio rectoral es sede de un magnífico museo etnográfico y de interpretación de entrada gratuita. En el se exponen así como diversas temáticas de historia y vida monacal como algunas muestras de la cultura etnográfica de la zona de la Ribeira Sacra y del concello de Esgos. (cordeleiros, albardeiros, peneireiros, afiadores, alfareiros y agricultores, todos ellos tienen cabida en este museo). Entre la casa rectoral y la capilla nos encontramos con ocho sepulturas antropomórficas excavadas directamente en la roca. Todas ellas en dirección SO-O excepto una que se halla de S-N y se encuentra en un pared rocosa. Todas tienen rebaje para la tapa y una de ellas tiene grabada una cruz. Se cuenta que cada monje debía labrar su propia tumba como acto de reflexión. Es posible que en este lugar se erigiera el claustro y el cementerio del antiguo monasterio. Al lado de estas tumbas nos encontramos con la impresionante iglesia del siglo XII excavada directamente sobre la roca. Consta de tres capillas que forman tres naves separadas por arcos. La cueva de la derecha tiene una portada diferente, pudiendose ser añadida posteriormente. Los arcos constan de columnas adosadas y capiteles labrados directamente en la roca. La nave central es más ancha y larga que las laterales. debajo de esta se encontraron cuatro tumbas sin forma antropomorfa y una más que si la tenía y se encontraba sellada. Arriba encontramos un respiradero por donde entraba la luz y el aire. Una reproducción de un Cristo románico adorna el altar primitivo que aún hoy se conserva, tanto en la capilla proincipal como en las laterales. Unas hornacinas de arco de medio punto adornan varios puntos de las capillas. La capilla de la derecha estaba dedicada a San Antonio Abad.

Embebidos en la roca de la fachada de esta capilla hallamos dos sepulcros de dos caballeros, posiblemente y según la leyenda se trataba de Gondamáriz y el de Oveco Seixas, los cuales murieron en combate contra el Rey Bermudo II. Tres cruces de consagración adornan el muro. En la capilla de la izquierda se cree que estaba el sepulcro del propio fundador del primitivo cenobio, el de Gemondus. En el hueco se descubrió un fresco del siglo XII en donde aparecen los apóstoles predicando sobre el único mapamundi románico conocido. En el siglo XV es adosada un nave cuadrangular a modo de portada. En el subsuelo de este fueron halladas multitud de tumbas de diferentes épocas. Según parece en el interior del templo se enterraban los abades y los nobles y en el exterior a personas de otras categorías inferiores.
Un arco reforzó la bóveda en el siglo XVI. Hasta 1936 se mantuvo una planta superior de madera que fue destruida por un incendio. Continuamos el recorrido y nos encontramos con el campanario, que quizás sea la imagen más famosa de este monasterio. A una altura de unos 14 m sobre una gran roca se asienta dicho campanario. Fue construido en el siglo XV por Gonzalo de Penalva. Excavada en esta roca se abre un gran arco por el que se accede a otras antiguas dependencias. Detrás de este suben unas escalaras de piedra que llevan a lo alto del doble campanario, cuyas campanas fueron llevadas a la iglesia de la pequeña población próxima de Quinta del Monte. Una vez atravesado este arco, a mano derecha aparece una muralla que encierra lo que fue el antiguo cementerio parroquial, del que de conservan unos nichos. Es aquí donde algunos sitúan el antiguo monasterio medieval. Ante nosotros ahora se extiende una antiquísima calzada pétrea, con las marcas de los carruajes que por allí pasaban camino del monasterio, que nos conducirá por una frondoso bosque y bajo rocas imponentes parecidas a menhires gigantes, a la conocida como “Fuente de San Bieito” o San Benito, cuyas aguas, según los vecinos tiene propiedades milagrosas que hacen desaparecer las verrugas de los que allí se lavan. Basta con sumergir la parte afectada y rezar un Padrenuesto. Dicha fuente no es un manantial sino una formación natural que recoge las aguas de las laderas del monte. La fuente se haya excavada también en la roca. Esto y los canales artificiales excavados en la piedra que veremos a lo largo del monasterio hacen pensar en un curioso culto al agua o a sus propiedades. Entre las tumbas y sarcófagos también discurren estos canales, quizás para que el agua fundiera los cuerpos de los difuntos con la tierra y la naturaleza.


FONTE DE SAN BIEITO

También desde aquí parte el conocido Camiño Real” (Forma parte de la ruta del sendero PRG-4) que continua hasta Esgos en donde destaca su calzada y el famoso “Peto de Meiroa” que nos cuenta que esta ruta fue en un pasado muy transitada por vecinos de la zona. Como todo monasterio esconde sus leyendas. Una de ellas dice que el lugar oculta un túnel que bajaba desde el cenobio, pero algo extraño obstaculiza el paso. Dicen que es la viga de oro que quién se atreva a intentar cogerla se convertirá en alquitrán. Otras historias no tan lengendarias cuentan como en tiempos de la inquisición se imponían castigos a las mujeres pecadoras, a las que se le dejaba caer lentamente y constantemente una pinga (gota de agua) hasta que se volvían locas y morían.

A los pies del monasterio, en el fondo del valle, se sitúa el interesante Pazo da Coutada. En conclusión podemos decir que este armónico y bello lugar es un conjunto que refleja toda una historia desde remotos tiempos hasta nuestros días. Muy posiblemente las cuevas donde se levanta la capilla, fueran haces miles de años refugios de moradores y cazadores paleolíticos y neolíticos. También la existencia de la probable calzada romana y el paso por este lugar de esta, dan muestra de las virtudes que este lugar escondía. El lugar cuenta con una magnífica información representada dentro del centro de interpretación. Todo un lujo para los sentidos.

Para poder ver el mapa del conjunto podemos acceder a esta página del Concello de Esgos donde gracias a un detallado plano podremos apreciar

Localización – Mapa

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