Monasterio de San Pedro de Rocas

Monasterio de San Pedro de Rocas

El monasterio de San Pedro de Rocas de Esgos es uno de los enclaves religiosos más visitados de Galicia. Quizás sea el monasterio más antiguo de la cristiandad en Galicia y probablemente de la Península. Este hecho, sumado a su capilla excavada en la misma roca, hacen de este lugar un enclave único que no puedes dejar de conocer.

Edificio principal barroco

Según la lápida fundacional de San Pedro de Rocas hallada en este lugar, este monasterio de Rocas fue heredado en el siglo VI (año 573) por cinco monjes anacoretas llamados UFRASIO, EUSANIO, QUINEDIO, EATIO, FLAVIO, que eligieron este entorno de Esgos, situado a 650 m de altitud, para retirarse a una vida austera y de oración. El hecho de “heredar” ya nos confirma que este lugar ya era anteriormente un enclave sagrado y seguramente el culto vendría de siglos atrás. Esta placa se conserva en el Museo Arqueológico Provincial de Ourense. y en ella aparece otro nombre, “Ruve” del cual no está claro si era un apellido de uno de ellos o quizás incluso un sexto monje.

Lápida fundacional

Nos vamos pues al periodo donde los suevos eligieron Galicia para fundar su poderoso reino, que persistió durante unos doscientos años. Unos cuentan que Tedomiro se convirtió al cristianismo en el año 780, otros que sería Chariarico en el 550. Sea cual fuera, este enclave de Esgos ya era cristiano en la misma época de dominación sueva.

Espadaña de Rocas

El abandono del monasterio de San Pedro de Rocas se produjo en el segundo decenio del siglo VIII debido a las persistentes razias que los conquistadores árabes hacían sobre estos lugares de culto. En el siglo IX-X según la leyenda, el caballero Gemondus, cuando perseguía un jabalí, encontró estas capillas excavadas en la roca nuevamente y decidió quedarse como ermitaño. A él se unieron otros caballeros que lo nombraron abad y fundaron una comunidad monástica. Alfonso III el Magno le concedió privilegios e implantó la regla benedictina. Esto lo hace constar el primer documento escrito conservado del año 1007, en donde se muestra otro privilegio otorgado por el rey Alfonso V. Un incendio en el siglo XI destruyó parte del cenobio, aunque se reconstruyó posteriormente con ayuda del abad Aloito y la comunidad de Celanova.

Capilla principal

En el año 1641 otro incendio destruye el edificio monacal del monasterio de Rocas y se construye el que vemos en la actualidad, el cual pasó a ser casa rectoral una vez lo abandonan los monjes. San Pedro de Rocas se vinculó al monasterio de San Esteban do Sil y más tarde e el siglo XV al Monasterio de Celanova. Después de la desamortización el monasterio se convierte en la iglesia parroquial y se utiliza icluso como cementerio local. A principios del siglo XX otro gran incendio lo convirtió en cenizas y en olvido hasta que se cede a la “Ciudad de los Muchachos de Bemposta” quienes, se puede decir que lo redescubrieron de nuevo.

Impresiona las enormes rocas y la vegetación que encontramos en el valle y en el ascenso hasta el monasterio, el cual en su día debió ser todavía más densa, ya que hoy se aprecian signos de una profunda reforestación.

Una vez arriba lo primero que vemos es la casa rectoral del siglo XVII, que se construye con las piedras graníticas del antiguo monasterio. De planta cuadrangular y sillería, presenta unos balconadas con barandas de hierro apoyadas en ménsulas típicas del barroco gallego en dos de sus esquinas. Algunas de las ventanas abocinadas así como el tejado y la puerta de acceso fueron añadidas en el siglo XX.

tumbas

Desde la primera década del siglo XXI, el edificio rectoral es sede de un magnífico museo etnográfico y de interpretación de entrada gratuita. En él se exponen diversas temáticas de la historia del monasterio y de la vida monacal, así como algunas muestras de la cultura etnográfica de la zona de la Ribeira Sacra y del concello de Esgos (cordeleiros, albardeiros, peneireiros, afiadores, alfareiros y agricultores, todos ellos tienen cabida en este museo).

Entre la casa rectoral y la capilla nos encontramos con ocho sepulturas antropomórficas excavadas directamente en la roca. Todas ellas en dirección SO-O, excepto una que se halla de S-N y se encuentra en un pared rocosa. Todas tienen rebaje para la tapa e incluso una de ellas tiene grabada una cruz.

Se cuenta que cada monje debía labrar su propia tumba como acto de reflexión. Es posible que en este lugar se erigiera el claustro y el cementerio del antiguo monasterio. Al lado de estas tumbas nos encontramos con la impresionante iglesia del siglo XII excavada directamente sobre la roca.

Sarcófagos del monasterio de Rocas

Consta de tres capillas que forman tres naves separadas por arcos. La cueva de la derecha tiene una portada diferente, pudiéndose ser añadida posteriormente. Los arcos constan de columnas adosadas y capiteles labrados directamente en la roca. La nave central es más ancha y larga que las laterales. Debajo de esta se encontraron cuatro tumbas sin aspecto antropomorfo y una más que sí la tenía y que se encontraba sellada. Arriba encontramos un respiradero por donde entraba la luz y el aire. Unas hornacinas de arco de medio punto adornan varios puntos de las capillas. La capilla de la derecha estaba dedicada a San Antonio Abad.

Cementerio

Embebidos en la roca de la fachada de esta capilla hallamos dos sepulcros de dos caballeros, posiblemente y según la leyenda, se trataban de Gondamáriz y el de Oveco Seixas, los cuales murieron en combate contra el Rey Bermudo II. Tres cruces de consagración adornan el muro. A la izquierda se cree que estaba el sepulcro de Gemondus, el propio fundador del primitivo cenobio. En este hueco se descubrió un fresco del siglo XII en donde aparecen los apóstoles predicando sobre el único mapamundi románico conocido. En el siglo XV es adosada un nave cuadrangular a modo de portada, en la que se encontraron multitud de tumbas de diferentes épocas. Según parece en el interior del templo se enterraban los abades y los nobles y en el exterior a personas de otras categorías inferiores.

Camino real

Un arco reforzó la bóveda de la capilla en el siglo XVI. Hasta 1936 se mantuvo una planta superior de madera, a cual destguyó otro incendio.

Ante nosotros ahora se nos aparece una antigua calzada de piedra, con las marcas de los carruajes que por allí pasaban camino del monasterio. Este camino nos conducirá por un frondoso bosque y bajo rocas imponentes parecidas a menhires gigantes, a la conocida como “Fuente de San Bieito” o San Benito, cuyas aguas según los vecinos, tienen propiedades milagrosas que hacen desaparecer las verrugas de los que allí se lavan. Basta con sumergir la parte afectada y rezar un Padre Nuestro. Dicha fuente no es un manantial sino una formación natural que recoge las aguas de las laderas del monte.

Fuente de San Benito

Esto y los canales artificiales excavados en la piedra que veremos a lo largo del monasterio hacen pensar en un curioso culto al agua o a sus propiedades. Entre las tumbas y sarcófagos también discurren estos canales, quizás para que el agua fundiera los cuerpos de los difuntos con la tierra y la naturaleza.

También desde el Monasterio de San Pedro de Rocas parte el conocido Camiño Real”, que forma parte de la ruta del sendero PRG-4 y que continua hasta Esgos. En esta ruta destaca la calzada y el famoso “Peto de Meiroa”, que nos cuenta que esta ruta fue en un pasado muy transitada por vecinos de la zona.

Como todo monasterio, Rocas también tiene sus leyendas. Una de ellas dice que el lugar oculta un túnel que bajaba desde el cenobio, pero algo extraño obstaculiza el paso. Dicen que es la viga de oro que quién se atreva a intentar cogerla se convertirá en alquitrán. Otras historias no tan legendarias, cuentan como en tiempos de la inquisición se imponían castigos a las mujeres pecadoras, a las que se le dejaba caer lentamente y constantemente una pinga (gota de agua) hasta que se volvían locas y morían.

A los pies del monasterio rupestre, en el fondo del valle, se sitúa el interesante Pazo da Coutada.

En conclusión podemos decir que este armónico y bello lugar de San Pedro de Rocas es un conjunto que refleja toda una historia desde remotos tiempos hasta nuestros días. Muy posiblemente las cuevas donde se levanta la capilla, fueran haces miles de años refugios de moradores y cazadores paleolíticos y neolíticos.

En 1923 se declara Monumento Histórico-Artístico.

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Localización – Mapa

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