Monasterio de Santa María de Oia | GALICIA MAXICA


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En la agreste y rocosa costa entre Baiona y A Guarda se levantó hace siglos un monumental monasterio con una gran iglesia dedicada a Santa María. Se trata del único ejemplo de abadía junto al mar en Galicia, ya que las pocas que existieron, pronto se retirarían a lugares interiores, menos expuestos al ataque de piratas y corsarios que devastaron las costas gallegas durante varios siglos. Las primeras noticias de la fundación del monasterio nos vienen desde el siglo XII, donde tres anacoretas de distintas comunidades deciden hacer una único monasterio. Su construcción se remonta al año 1132.

Poco más adelante pasó a ser un convento cisterciense que nos deja motivos ornamentales discretos y sencillos. Aún así se construyó la torre y la fachada en la época barroca.
Su posición dominante frente al mar, propició que se convirtiera en un baluarte defensivo. Desde sus muros, los mismos frailes repelían ataques con artillería y daban cobijo a los que consideraban necesario. En el siglo XVI, se convirtió en un verdadero baluarte que contó incluso con una guarnición que llegó almacenar gran cantidad de arsenal. Así, en el año 1624, un ataque de cinco embarcaciones turcas fue repelido por Fray Anselmo, excapitán de los tercios de Flandes. Gracias a este episodio, el rey Felipe IV concedió nuevos privilegios a los frailes, con lo que consiguieron grandes posesiones. Unas de las actividades de estos monjes fue la de la cría de caballos salvajes en la vecina Serra da Grova, iniciando así la actividad que ha llegado a nuestros días en forma de “rapa das bestas”.
En 1836, con la desamortización, comienza su abandono. Dos años más tarde la iglesia se convierte en templo parroquial. Desde aquí, pasó por varias manos de jesuitas portugueses e indianos. Llegó a convertirse en cárcel durante la Guerra Civil española hasta que el año 1942 fue vendido de nuevo a un indiano.

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En los años 80 del siglo XX comenzó una tímida restauración que concluyó con la adquisición de la abadía por parte de un grupo hotelero que el siglo XXI pretende convertir el monasterio en un espacio vacacional y turístico.

La iglesia, de estilo inicial románico, tiene planta de cruz latina y la orden del cister le dio un carácter sobrio y de extrema pureza. En ella destaca la bóveda estrellada que se sitúa por encima del coro del siglo XVI. El retablo mayor es manierista del siglo XVII. La fachada del templo es puramente barroca y se realizó en el año 1740. También es barroca la torre del campanario construida en el XVIII.
En el interior del cenobio destaca el claustro renacentista, realizado sobre uno románico del siglo XIII.

Lo más destacable de este monasterio es su singular situación, testigo directo de los temporales del Atlántico y del tránsito de navegantes por delante de su costa.

Localización – Mapa

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