Puente de Furelos e Iglesia de San Xoán | GALICIA MÁXICA


Ponte Romana – Ponte Vella de San Xoán de Furelos

El río Furelos pasa junto a la localidad de Melide, convirtiéndose en obstáculo para todos aquellos que realizaban su peregrinación a Santiago por el Camino Francés. Por ello tenemos constancia de un puente en San Xoán de Furelos ya en siglo XII (1185) que es nombrado en el Códice Calixtino. La duda es si el puente que vemos hoy era este mismo, ya que la vecina iglesia de San Xoán se nos va más bien a la época del románico tardío (s.XIII) por lo que existe una pequeña diferencia cronológica entre estos dos. Además el puente sufrió numerosas reformas posteriormente, siendo la más importante en el siglo XVIII. En 1979 también fue reparado uno de sus muros.

Puente
Este magnífico puente, uno de los más emblemáticos del Camino en Galicia, presenta cuatro arcos desiguales de medio punto y su rasante es en forma de “lomo de mula”. Mide casi 50 metros y mantiene un ancho de 3,7. Está construido con sillares de granito de Pambre y por mampostería formada por anfibolitas y otras rocas de la comarca.

Puente
Unos metros río abajo existe una presa que ya se sabe de su existencia a principios del siglo XVII y que recibía el nombre de “Presa do Comendador”.
A una de las orillas del río se asienta el núcleo de San Xoán que mantiene varias casas de origen medieval y una iglesia que conserva rasgos románicos. En el interior destacamos los retablos con imágenes de San Xoán y Santa Lucía y un Cristo obra de Manuel Cajide, natural de Furelos.

Iglesia de San Xoán
Al sur del puente se eleva una loma de 471 metros conocida como O Castro y que oculta los restos de un asentamiento castrexo. Es el Castro de Piñor.
La mayoría de los puentes centenarios en Galicia conservan sus leyendas, y como no, este no es una excepción. Cuentan que los vecinos querían construir un puente pero sus medios no eran suficientes para tal obra. Por ello decidieron acudir a un “mouro” que se ofreció a hacerlo a cambio de oro. Este lo construyó pero dejó una piedra mal colocada para que el puente al pasar un tiempo sufriera desperfectos y los vecinos se vieran obligados a recurrir de nuevo a él y otra vez a cambio de oro. No fue una, sino varias la tretas de aquel “mouro”. Al enterarse los vecinos calentaron una piedra antes de que viniera el “mouro” a recolocarla y así se quemó la mano dejando la piedra con su marca.

Casa secular
El puente, la presa, el Camino y la aldea de San Xoán forman un conjunto de incalculable valor patrimonial que debería ser conservado.

Más fotos aquí


MAPA – LOCALIZACIÓN

Deja un comentario