San Cibrán de Tomeza

Ermita, mirador y castro de San Cibrán de Tomeza | GALICIA MÁXICA

En las estribaciones de A Serra da Fracha y vigilante del Val do Tomeza se eleva una pequeña loma de 147 m en las proximidades de la ciudad de Pontevedra, en la parroquia de Tomeza. Hace más de 2000 años el lugar fue ocupado por un poblado castrexo y posteriormente seguro que fue atalaya de vigilancia de la gran depresión, ya que el dominio visual es muy amplio, llegando incluso a ver Monte Pornedo y la Illa de Tambo hacia el oeste. Hacia el norte tendremos una buena panorámica de la ciudad de Pontevedra y hacia el sur dominaremos Tomeza y el paso del valle en Figueirido.

Sin embargo lo único que apreciaremos de este es su contorno, sus fosos y prácticamente nada más.

Fachada de San Cibrán

Uno de las construcciones que nos dice que en el lugar existía algo pasado, misterioso y pagano es la ermita de San Cibrán que ocupa el lugar más alto.

La presencia de San Cibrán en ermitas ubicadas en lo alto de una loma es uno de los hechos más repetidos en este tipo de conjuntos. El culto de San Cibrán es muy antiguo, uno de los más lejanos en la historia de Galicia. Se dice que San Cibrán era el santo de los brujos “buenos” y que el mismo lo era. Sus conocimientos y sus conjuros quedaron reflejados en el mítico y legendario libro de San Cibrán, el “ciprianillo”. El “hechicero” como así también era llamado, era muy famoso por curar diversos males entre los que se encontraban el conocido como “meigallo” y a él recurrían multitud de personas.

Cruceiro

Aquí, en Tomeza, su tradición no iba a ser menos. Durante el Lunes de Pascua se celebra una de las más concurridas y famosas romerías de Pontevedra y a ella acuden fieles de todos los puntos de la comarca para curar “mal de ojo” y “limpiar” el hogar. Para ello se realizan nueve vueltas a la ermita y se lanzan piedras por encima de ella para pedir los deseos de los fieles. Se suele pasar también tres veces por debajo del santo y bendecir ramos para las “limpiezas”.

Mirador

La ermita es una sencilla construcción de planta rectangular orientada E-O y se abre por medio de una arco de medio punto y se cubre con teja a dos aguas. Por encima de la fachada se levanta una espadaña. En los vanos de la capilla podremos observar las diferentes etapas y remodelaciones constructivas. Mampostería y sillares se mezclan en sus muros. Sobre sus sillares se labraron diversos grabados recientes. Por su forma y arco de entrada nosotros situamos la capilla actual en el siglo XVII, aunque evidentemente sufriría numerosas remodelaciones y añadidos, como la espadaña.

Mirador a Pontevedra

Por delante de la capilla tenemos un cruceiro y un “pousadoiro”, lugar para realizar diversos ritos cristianos.

A unos metros existe un mirador cubierto en forma de ermita desde el cual podremos ver las fantásticas vistas antes descritas.

Un área recreativa con mesas completa la zona.

Muro sur

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