Castelo de Chavella | GALICIA MAXICA


Ya desde el primer lustro de nuestra era existía una comarca en el SO de Galicia que se conocía como “Turonium”. Su extensión era bastante grande y comprendía, según los pocos indicios, las comarcas del Baixo Miño, el Val Miñor y el Sur de la de Vigo. Es probable que su extensión abarcara también parte del Condado e incluso de A Paradanta. No se sabe quién era o qué era “Turonio” y son pocas las refrencias escritas sobre el lugar. El topónimo cayó en desuso a partir del siglo XIV, hasta que en nuestras épocas se decidió recuperarlo. Hoy se piensa que la capital podría haber estado en los montes de Oia o en sus alrededores, aunque también hay quién dice que pudiera haberse situado donde hoy se levanta la ciudad de Tui o en el Monte Aloia, villa histórica desde épocas remotas. Otro de los posibles ubicaciones es en Entenza, en Salceda, donde también se ubicó otro castillo, que para algunos historiadores pudiera ser la plaza fuerte de las Terras de Turonio. Se basan en la denominación del castillo, Toroña, por su analogía con “Turonio”.

En Oia vemos también un topónimo similar, Torroña, por lo que también se habla del posible centro de Turonio. Antiguos escritos nos cuentan como el castillo estaba situado a tres leguas de la villa de Tui y a sólo una del Monasterio de Oia. En el Monte Lousado, existe un montículo de 525 m conocido como el Castillo de Lousado, que se encuentra a esta distancia aproximadamente de Oia. Otras hipótesis basadas en la toponimia eligen el Castro de Troña como el centro de la comarca de Turonio, aunque por su situación algo alejada y en la periferia deja en entredicho su posible capitalidad.

No sabemos si fue un lugar u otro, pero lo que es cierto que los montes de Oia están repletos de vestigios y restos de todas las épocas de la historia antigua.
Desde antiguos asentamientos paleolíticos, pasando por complejos neolíticos, megalíticos y romanos, hasta restos de antiguas fortalezas de la alta época medieval. Muchos son los restos de castillos que nos han quedado en la provincia de Pontevedra, castillos que defendían los valles y caminos desde altos miradores desde donde se avistaba una gran panorámica. Unos se encontraban en el interior de la provincia para dominar los valles y otros se situaban en montes rocosos sobre la costa para vigilar las incursiones por mar, como el de Sta. Helena, en Nigrán, o este, el de Oia.

El de Chavella ocupaba un lugar privilegiado sobre la bahía de Oia, justamente por encima de donde se levanta el Monasterio de Santa María. Además se ubicaba en un lugar desde donde se divisaba al Oeste el vasto océano y al Norte la costa de Mougás y Baiona.

Del Sur se encontraba oculto por el Monte das Mariñas para los navegantes, piratas y comerciantes, que se dirigían al Norte. El lado Este quedaba un poco más expuesto a los ataques, debido a la falta de visión por motivo del Alto do Castro dos Mouros. Sin embargo la proximidad de otro castillo, también desaparecido, en el cercano Monte Lousado, del cual hay visibilidad desde aquí, cubriría este flanco.

Pero, ¿cúal era su función? ¿en que época se levantó? ¿Hasta que siglo duró? Lo cierto es que estaba muy próximo al monasterio de Oia, lo que nos podría contar que se trataba de un puesto de vigilancia costero de épocas del cenobio o anterior. Sin embargo en la historia del monasterio no contamos con ninguna referencia a este punto estratégico. Es posible que el castillo sea del siglo X o XI, época en que se construye el monasterio primitivo, aunque sin nos basamos en las supuestas fundaciones por parte de Martín de Dumio, retorcederíamos algo más en el tiempo. Con el tiempo, el monasterio, al adquirir caracter defensivo, dejaría sin ser efectivo un castillo de grandes dimensiones y quizás solo fuera utilizado como puesto de vigilancia o de escondite. Si vemos los restos irregulares de los muros y su mampostería podríamos pensar en una época para la fortaleza mucho más antigua.
Lo único que sabemos sobre la historia es una leyenda que se encuentra en algún libro secular. Según nos cuentan las escrituras, los moros hace más de mil años, en su afán por realizar las rafias que tanto daño hicieron a las tierras gallegas, se hicieron fuertes en el Monte Santa Tecla a la espera de los refuerzos que vendrían de África. Estos dijeron que en cuanto los cristianos les entregaran un higo maduro se irían o combatirían, por ello deberían esperar a la primavera. En el foso del Castillo de Chavella, que era donde se refugiaban los cristianos, crecía una higuera que en febrero dió un higo maduro. Así fue como una vez entregado a los sorprendidos moros decidieron marcharse y no esperar ni luchar contra los cristianos. En el mismo monasterio de Sta. María se encuentra representado una higuera en honor a este hecho legendario.

El lugar está repleto de vestigios del pasado, no solo medievales, sino también megalíticos y de la edad de Hierro. Desde un visor como el Google Earth o el Sixpac, podremos apreciar las grandes dimensiones y la forma del antiguo castillo. In situ, veremos los altos muros defensivos, en forma de terraplén, compuestos por piedras de mampostería y tierra. También veremos restos de murallas esparcidas por el lugar, piedras con formas artificiales e incluso con alguna simple decoración. Se observa también el lugar donde pudo estar la torre del homenaje y las bases de las murallas interiores. Diversos rebajes y resaltes se esparcen por la loma. El castillo no se ubicaba en el punto más alto, sino en el lugar con más panorámica del océano. El lugar más alto lo ocupaba anteriormente un viejo castro, en un pequeño monte denominado Alto do Castro dos Mouros, curiosamente igual que la loma rocosa donde se situaba el castillo de Santa Helena. Del castro poco podremos apreciar, ya que a buen seguro todas las pequeñas piedras que observamos en las murallas del castillo pertencerían al castro y fueran aprovechadas para diversas estructuras. Las que no se usaran en la fortaleza pasarían a ser parte de los numerosos y antiguos cercados (puxeiros) que abundan en la zona de los montes de Oia. La zona también está representada por la existencia de dos grabados rupestres, más conocidos como petroglifos.

Muy próxima a la fortaleza se localiza el núcleo de A Portela, que contiene fantásticas casas abandonadas de épocas remotas, restos de calzadas, una ara y una gran pila de piedra, hoy en forma de lavadero, quizás romana o sueva. El término Portela se refiere al lugar donde tenían que pagar por el paso los caminantes para acercarse a las zonas donde se encontraba un castillo y en muchos casos existe una población próxima a viejas fortalezas medievales por toda Galicia con esta denominación.

Resulta curioso que muy cerca de este lugar se localizaba otro castillo, el de Lousado, a escasos kilómetros de aquí. Entre ambos, la localidad de Portela, O Viso y Torroña. Cerca del castillo de Oia también existe un monte con el nombre de Alto do Marco con un curioso menhir de piedra. Más cerca todavía quedan los restos de la antigua “caseta forestal” junto a restos de casas y muros de mampostería mucho más antiguos. En el punto más alto de este lugar, desde donde se divisa una amplia panorámica e incluso el castillo de Oia, existe una curiosa construcción realizada con paredes y cubrición de losas de piedra a modo de pequeño recipiente rectangular. Desconozco su utilidad ni su antiguedad, aunque quizás sea de la época de la “caseta”. Unos metros más abajo se aprecian los restos, entre el musgo y las hierbas, de una calzada pétrea. Dos grandes cipreses de una buena edad completan este lugar en el que se colocó una mesa a modo de área recreativa.

El lugar del castillo se encuentra sin ninguna información ni ninguna señalización. Esperemos saber pronto algo más sobre estas piedras que contienen y esconden la historia de nuestros antepasados.

Localización – Mapa

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