Castelo de Cans | GALICIA MAXICA


Castelo de Cans o Castillo de Miravel

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El río Couso forma un estrecho valle en la parroquia de Cans, muy cerca de Porriño. Este paso natural fue usado desde tiempos inmemoriales para el tránsito de personas y mercancías que se dirigían y provenían del interior de Galicia y de la meseta. Era necesario en la edad Media para poder llegar hasta los monasterios de Sta. María de Melón o al santuario de A Franqueira. Además era necesario el paso para todos aquellos que desembarcaban en los puertos de la costa y se dirigían a la meseta, cargados con mercadurías y otros enseres destinados al comercio con Castilla.
A principios del siglo XX, se intentó la construcción de un túnel de vía estrecha para el paso del tranvía, en su viaje hacia los balnearios de Mondariz, aunque nunca se finalizó. La N-120 y la moderna autovía de As Rías Baixas (A-52) también aprovecharon la depresión formada por el valle para su trazado.

Cuando circulemos por estas carreteras, nos llamarán la atención los grandes penedos (rocas) que se ubican en lo alto de las montañas. Uno de ellos, de grandes dimensiones se asienta en el monte del alto de O Castillo de Cans. Mucha gente conoce estas rocas debido a la similitud de sus formas que nos recuerdan a un músico con un gran piano, lo que provoca que a veces sea denominada como “El Pianista” o “El Bethoveen”. Pero lo que poca gente sabe, que en lo alto de estos penedos, a una altura de 358 m, se levantaba una fortaleza de época medieval, que vigilaba el paso por este valle desde su privilegiada localización. Se le conocía con el nombre de Castillo de Miravel o Mirabel. Hoy en día, el alto donde se ubicó la fortaleza, se denomina “O Castelo de Cans”.

Reconstrucción virtual de una torre sobre el alto de Cans

Es muy poca la información que poseemos sobre la historia del castillo. Gracias a Ávila y La Cueva y mediante unos archivos de la cetedral de Tui se sabe que la fortaleza fue ocupada por Paio Gómez, Tui Taján y otros compañeros, a los cuales posteriormente fue confiscada por el Rey Don Enrique III y donado a Alvaro Fernández de Valladares. El castillo era nombra en dichos archivos como castillo de Miraver. Todo esto transcurrió durante el diglo XIV. Después de este siglo nada se sabe. Es posible que fuera destruído, como otras fortalezas, por la revuelta irmandiña (S. XV). Otra de las posibles causas de su desaparición podría haber sido la orden de los Reyes Católicos (1438) de destruir todos los castillos que no fueran cabeza de merindad. Sus piedras fueron arrojadas por el acantilado y aprovechadas posteriormente para otros fines.



En el año 1981, F. Priegue levantó un mapa de la planta del castillo. Constaría de una torre de planta cuadrada de 12 por 12 m rodeada de un recinto amurallado ovalado que aprovechaba el contorno rocoso para su trazado. La torre se situaba en la parte más alta junto al algibe que aún hoy se puede apreciar.
La manera más fácil de acceder al alto donde se ubicaba la fortaleza es seguir una pista que asciende desde la pequeña presa que distribuía el agua para los muíños do Couso. Unos cientos de metros y cogeremos la primera pista a mano derecha, la cual desciende ligeramente. Pronto veremos las grandes rocas situadas en el “curuto”. Ya en el alto encontramos la entrada que forma un pasadizo de roca por el que se accedía al patio de armas. Aquí la roca sirve de base y podremos apreciar los rebajes realizados sobre ella para asentar los sillares de las murallas, que medían entre 1,30 y 1,80 m de ancho. En lo más alto se situaba la torre y se puede ver lo que algunos autores describen como un aljibe, que estaría en el interior de la torre.


Además de los restos, nos llamará la atención las fantásticas panorámicas que desde aquí se observan: El valle del Río Couso en su unión con el Val do Louro. Desde aquí se puede apreciar las localizaciones de otras antiguas y desaparecidas fortalezas como la del Galiñeiro, la de Mos y mucho más próxima la del Faro de Budiño, del cual se puede divisar desde aquí justo la parte más alta del macizo rocoso que lo forma y donde se ubicaron históricamente diversos asentamientos humanos. Hay quién dice, que antes de la fortaleza, pudo haber aquí un enclave suevo, aunque es difícil de saber ya que este pueblo apenas nos dejó grandes restos históricos que nos dieran mucha idea de su forma de vida, su integración y su arte. Es muy probable que estos o los habitantes galaicos-romanos, ocuparan estos puestos de referencia geográfica y de carácter defensivo para esconderse o simplemente vigilar y avisar rápidamente por medio de señales luminarias de posibles ataques de invasores y enemigos. En el sur de Pontevedra existe una serie de localizaciones donde es probable que hubiera este tipo de construcciones defensivas, que están dispuestas de tal forma que permitían un rápido aviso de posibles invasiones por mar hasta posiciones situadas a decenas de kilómetros en el interior.

Localización – Mapa

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