Pesqueiras de Mon, Bucheira, Maximina y otras | GALICIA MÁXICA 1


El Miño, al igual que otros grandes ríos gallegos, fue desde siempre una gran fuente de recursos, tanto económicos como de supervivencia, para una gran parte de la población que se apostaba en las riberas de este. Su valor era incalculable y sus recursos parecían inagotables hasta que llegó un siglo que truncó el devenir natural del Miño. El siglo XX trajo consigo la construcción de una multitud de gigantescas presas, grandes areneras y un considerable aumento de la contaminación que cortaron en gran medida la vida del río.

Pesqueira de Maximina

Antes de que el nivel de las aguas lo cubriera casi todo la población aprovechaba la riqueza que el Miño nos brindaba y una de las formas de ese aprovechamiento era la pesca del salmón, la lamprea o el sábalo.

Para su pesca se utilizaban unas construcciones hechas con grandes bloques de piedra que se adentraban en el río y que se denominaban “pescos” o “pesqueiras”. Antes de los embalses el Miño contaba con más de 700 pesqueiras y después de su construcción se redujeron a muchas menos de la mitad ya que quedaron cubiertas por el agua para siempre.

Pesqueira da Bucheira

Las pesqueiras podían tener un largo de 20 metros y una altura que oscilaba entre los 3 y los 5 metros y una anchura que no solía sobrepasar los 2. Podían ser de un solo bloque o “poios” o podían estar formadas por varios que se adentraban al río perdiendo altura con una pequeña separación entre ellas. Las dos utilizaban diferentes tipos de redes, de “cabaceira” y de “viturón o biturón” respectivamente. Las piedras en un principio se construían con grandes bloques unidos por su propio peso hasta que en la edad moderna se comenzó a utilizar argamasa y ganchos de hierro para hacerlos más sólidos. Posteriormente apareció el ladrillo y el hormigón.

Pesqueira de Mon. El hueco era para depositar las capturas

La primera referencia escrita que tenemos sobre las pesqueiras se remonta al siglo XII aunque muchos son los que opinan que su origen se pierde en la época del Imperio Romano e incluso hay quién va mucho más allá en el tiempo y afirma que ya eran utilizados en época prerromana.

Pesqueira nº 341

En esta ocasión vamos a repasar las “pesqueiras” del concello de Salvaterra de Miño, desde la desembocadura del Tea hasta la frontera con As Neves. Actualmente son reconocibles hasta cinco pesqueiras y tres de ellas han sido rehabilitadas a finales del 2015. Para localizarlas basta con seguir el paseo fluvial desde la fortaleza de Salvaterra río arriba.

Restros de la pesqueira de O Vao

Primero veremos la de Maximina, actualmente de un solo bloque y un poco más adelante en el mismo paseo la de Bucheira que cuenta con dos “poios” y es por tanto de tipo “viturón”. Acabando el paseo y continuando por la arenera abandonada que en su tiempo se cargó un manantial termal y siguiendo un sendero al borde de Miño llegaremos a la de Mon. Aún podremos seguir el sendero y encontrar por temporadas taponada por hierbas la número 341 en la cual ya podremos apreciar sobre ella el hormigón del siglo XX. Continuando el sendero nos llevará a orillas del río y allí podremos ver los restos de la pesqueira de O Vao que en su origen contaba con varios “poios”. Hoy sus restos descansan sobre la arena aunque queda intacto un par de huecos por donde se encajaba el viturón.

Río arriba y haciendo ya frontera con As Neves está la pesqueira de O Cachón en donde podremos apreciar en su parte inferior los antiguos bloques de granito y sobre ella un moderno “poio” de hormigón.

Pesqueira de O Cachón

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MAPA – LOCALIZACIÓN


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