Aldea da Penela

Ruinas de la aldea y bodegas de A Peneda

Resulta chocante que en la actualidad y en una zona con una cultura vitivinícola tan arraigada como es O Ribeiro, existan valles repletos de terrazas sin uso, abandonadas y perdidas en el tiempo. Quizás fuera por falta de mano de obra debido a la intensa inmigración y el abandono rural a favor de las ciudades. Sea cual sea el motivo, hoy son un testigo olvidado de esta cultura que tanto aportó a la economía en siglos pasados.

Aquí, en el profundo y fabuloso valle que forma el río Arnoia, se conservan una infinidad de socalcos, en los cuales se aprecia perfectamente el duro trabajo que costó construir las terrazas en estas empinadas laderas del valle. Hoy, sobre ellos crecen carballos, algunos ya centenarios, dándonos una idea de la antigüedad de este lugar y de su relación con el mundo del vino y la vid.

Casa en A Peneda

En esta ladera del valle encontraremos multitud de edificaciones y diversas construcciones de piedra abandonadas y en ruinas entre las terrazas. Nosotros hemos localizado cerca de diez, aunque no hemos explorado en profundidad la zona. Es el conjunto de bodegas y la aldea abandonada de A Peneda.

Pieza del lagar

Basta con acercarse a ellas para  apreciar su antigüedad y saber cuál era su finalidad. Su uso se relaciona con el vino y la uva y por eso parte de ellas eran bodegas e incluso lagares para la producción del famoso vino de O Ribeiro que alcanzó su máxima popularidad en el siglo XVIII, llegando incluso a exportarse a países como Inglaterra.

Bodegas de a Penela

Aún así, las edificaciones tienen pinta de haber sido reutilizadas y reconstruidas en parte, ya que no encontramos los lagares en donde deberían estar. Sí que veremos varias piezas con agujeros en donde iba el eje de la viga del lagar instalada posteriormente en las mismas puertas y otras partes de las pequeñas casas. También podremos ver algunas piezas que formaban el recipiente para el preciado líquido fuera de su sitio original y con otro uso.

Aparte de las construcciones destinadas para las bodegas, también hay alguna vivienda. Existe una fuente junto a la carretera construida en la época de la central. Lo más curioso es que recoge el agua de una conducción mucho más antigua, que pasa o nace debajo de una de las edificaciones seculares.

Fonte de A Peneda

No parece haber hormigón, ni electricidad, pero la presencia de un recipiente de agua de cemento marcando el año 1953 nos cuenta que en esta época debió haber alguna actividad, aunque quizás tenga que ver con la construcción de las antiguas hidroeléctricas, como la vecina de A Peneda, hoy en ruinas.

Las fotos del vuelo americano de los años 1956-1957 nos muestran la zona en donde se localizaba la aldea de A Peneda sin mucha vegetación, pero con construcciones que parecen ya abandonadas.

Central de A Peneda

Las bodegas y casas de A Peneda se localizaba al borde de un camino que desde Arnoia recorría el valle para pasar por este lugar y cruzar el río por un puente que había junto a la central abandonada. Era el Camiño da Peneda, que se dirigía a tierras de Gomesende.

En frente a las bodegas el valle también presenta una gran inclinación. Como hemos podido apreciar en las fotos del vuelo americano, en la ladera oeste del Castro de Pigarzo, existen también una gran cantidad de terrazas hoy cubiertas por la frondosidad del bosque. 

En este bosque del valle del río Arnoia veremos una buena cantidad de sobreiras (alcornoques). Muchas de ellas presentan marcas recientes de la retirada de su corteza para la obtención del corcho.

Sobreiras

Más fotos

Mapa – Localización

7 comentarios en “Ruinas de la aldea y bodegas de A Peneda”

  1. Supongo que la mayoría estarán en venta, o se podrán comprar. Es una pena dejar esos terrenos sin cultivar. Y lo que más me extraña es que no los hayan comprado las empresas que funcionan en esos pagos.

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