Puente de Pedre | GALICIA MAXICA

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Durante los últimos cien años el río Lérez ha sufrido todo tipo de castigos a lo largo de todo su curso fluvial. Embalses, minicentrales, vertidos y otras muchas agresiones han impedido un desarrollo normal en su naturaleza fluvial. Por si esto fuera poco durante los últimos años se viene hablando de la construcción de otro embalse, en Dorna (Cotobade), que inundaría todo el valle de Pedre y Serrapio, llevando a la desaparición, si nadie lo remedia, a puentes históricos, hórreos, cruceiros, ermitas, petroglifos, calzadas, palomares, casas del XVIII … o lo que es lo mismo: la historia y la cultura de una comarca. Por no hablar de la magnífica flora y fauna de ribera que el río nos brinda en esta zona.

Sin embargo, en pleno siglo XXI, es un placer poder hablar de las joyas de esta zona del río Lérez. Una de estas joyas es el puente románico conocido como Puente Pedre o Puente Romana y que une las poblaciones de Pedre y Serrapio a través de una ancha calzada pétrea. El puente se encuentra en un pésimo estado de conservación, rozando el derrumbe. Para llegar hasta el puente se puede hacer principalmente desde dos puntos ubicados en cada lado del río. Una opción sería ir andando desde Pedre pasando por la Iglesia barroca de Santo Estevo y por el hermoso conjunto de 22 hórreos conocido como A Eira Grande. A partir de ahí iniciamos un vertiginoso descenso por una abrupta pista que nos conducirá directamente hasta el puente.

La segunda opción es partir del fascinante barrio de Serrapio. En este lugar existe un espectacular conjunto arquitectónico sobre una masa rocosa que es coronada por la Ermita de San Lourenzo. Desde aquí parte una pista señalizada que nos lleva por una banda de la gran terraza fluvial conocida como As Cortellas sobre una pista que mantiene gran parte de un empedrado. A nuestra izquierda dejaremos una pequeña y “curiosa” loma conocida como O Coto das Ínsuas que misteriosamente la erosión de la unión de los río Lérez y Quireza y la depresión del valle no han podido vencer. Poco después a la izquierda se nos abre una pista de una gran e inusual anchura que en línea recta nos conduce hacia el puente. El puente de 67 m de largo conserva tres arcos ojivales, de tres anchuras diferentes. El más ancho salta la parte más caudalosa del río y adquiere una anchura de 15 m por 9 de alto. Presenta tajamares a ambas partes del río y su rasante es en una ligera “loma de mula”. La calzada está formada por grandes piedras irregulares y casi no se aprecian marcas de carruajes, lo que nos indicaría una probable sustitución posterior de la calzada, en una época donde el puente prácticamente hubiera perdido su utilidad y su trajín original. La forma de los arcos nos informan su construcción en el medievo, sobre los siglos XIII o más bien XIV. Se dice que fue construído por Pedro de Pedre, el padre del Maestre Mateo, autor del Pórtico de la Gloria. En el pretil que forma el parapeto existe un sillar con un rebaje cuadrado que en su día sirvió para sujetar una cruz o un cruceiro.
Hay quién ve la posibilidad de un pasado romano. A favor de esta hipótesis está la forma de los tajamares que no llegan hasta arriba y que no forman parte de las bases de las pilastras. La rasante también es casi plana en gran parte del puente. Llama la atención la gran calzada que viene del oeste y que enlaza con el paso.

En el medio del puente existe una losa con una serie de grabados. Se puede ver la silueta del puente con sus tres ojos y un par de incripciones. A parte de una inscripción que nos informa de una fecha de la década de los ochenta también existe otra con un nombre, Manolo, y unas iniciales. Arriba se ve la fecha “1937”. Quién la esculpió, no lo sabemos. Nosotros diríamos que el dibujo del puente no está relacionado con la fecha ni con el nombre. La profundidad del grabado del puente es mucho menos profunda que la fecha y el nombre lo que nos podría indicar diferentes autores. Además el puente parece incluso mucho más gastado y erosionado, lo que haría la placa más antigua de lo que marca la fecha. El año 1937 estuvo dentro de la penosa guerra civil y Pedre y Serrapio no quedaron exentos de capítulos belicosos. Sus valles fueron escenarios de escaramuzas entre “guerrilleiros” y las supuestas fuerzas nacionales. Uno de estos “guerrilleiros” era Manuel Simón, conocido como “Xanote”.

Romano o románico, la verdad es que este puente es una verdadera joya de nuestra historia y que además se encuentra rodeada de un magnífico e impresionante marco natural, histórico y cultural.

Esperemos que en los próximos años ningún embalse arruine este pequeño “gran” valle.

Localización – Mapa

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