Foxo Pedriño | GALICIA MAXICA


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Los Montes de A Grova esconden un sinfín de vestigios del pasado. Su sierra esconde restos de piedras milenarias, como restos de grabados, castillos, mámoas, menhires y trazados de vías antiquísimas. Además se engloba en el territorio de Turonio, cuyos orígenes se pierden en la historia. Estos restos nos hacen pensar que hace siglos esta comarca debió tener una gran presencia de gentes. Sin embargo, en los siglos después, A Serra da Groba, permaneció casi inhóspita y nunca volvió a ser una zona de gran trajín humano. Esta ausencia de población propició que muchos de estos hallazgos permanezcan inalterados y hayan llegado hasta nuestros días de una forma más o menos decente.

Hoy día no existen lobos en esta sierra, pero hace cientos de años el lugar debía de estar plagado de estas fieras. Por tanto serían uno de los enemigos más feroces, junto con los osos, a los que los hombres se tenían que enfrentar. Estos debían diezmar el ganado que servía de alimento para los habitantes de lugar. Para disminuir el número de lobos era necesario la realización de grandes batidas en la sierra, pero claro, no había escopetas de aquella. Los hombres de la época idearon un sistema para poder eliminarlos y así librarse de la competencia de este animal. Para ello se construyó, como en muchos otros puntos de Galicia, un gran muro de piedras en forma de “V” aprovechando la inclinación de un valle. Este gran muro de grandes piedras podría llevar en pie cerca de mil años, desde la época alto medieval. Su altura podría llegar a alcanzar, en su origen, cerca de los dos metros.

De esa época podrían de ser las cercanas ubicaciones de dos castillos de la zona, el de Chavella y el de Lousado. El muro mide cerca de 1,2 Km y en su punto de unión existiría un foso, hoy desaparecido a causa de una pista que atraviesa justo este lugar. La forma de la cacería consistía en asustar a las manadas de lobos y dirigirlos laderas abajo hasta el riachuelo, donde rodeados por muros no podrían escapar y así muchos caerían en el foso, donde los hombres podría aniquilarlos fácilmente. Para localizarlo, debemos seguir la pista a pie que desde cerca de A Pedra do Acordo parte cara el Este. Cruzaremos el Río Groba justo antes de donde se hunde en el estrecho valle que forma. Seguiremos el camino que va junto a los menhires de piedra que marcan los límites administrativos entre Baiona y Oia y al llegar a un abrevadero torceremos a la derecha, cara el Sur, hacia un pequeño valle que forma un arroyo que nace allí mismo. Este pequeño valle fue aprovechado para construir el llamado “Foxo Pedriño”. Veremos arriba, en el Monte Salgueiro, los restos de un gran muro que recorre la ladera hasta el valle. A nuestra derecha vemos otra gran hilera de piedras que asciende otra pequeña loma. Debido a la perspectiva a causa de la inclinación del valle y la forma de “V” del muro, podría parecer que se trata de un muro recto que atraviesa el valle y podría pasar desapercibido si lo que buscais es la “V”.

La cercanía del Castillo de Lousado nos hace pensar en la posible relación de este con el foso, aunque ello no es seguro, ya que sobre este castillo, hoy desaparecido, no sabemos casi nada. A veces los fosos se confunden con los muros y los “puxeiros” del lugar, que servían para guardar el ganado.

Cuando recorrais A Serra da Groba, hoy día totalmente despoblada de árboles a causa de los incendios de mediados de la primera década del siglo XXI, no os olvideis que esto fue en su día un gran vergel, que para nada tiene que ver con lo que verán nuestros ojos en esta maltratada sierra.

Localización – Mapa

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