Aldea da Barca (Ruinas) | GALICIA MAXICA


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El Miño fue desde el principio de la humanidad un obstáculo natural para las comunicaciones entre el sur y el norte. Su tamaño y sus crecidas, unido a los grandes costes de las obras impidieron la construcción de grandes puentes en la antigüedad para su paso. Por eso y para su cruce tuvieron que ser habilitados varios embarcaderos a lo largo de su recorrido para que gente y mercancía pudieran traspasarlo en barcas y proseguir el camino por las viejas calzadas. Uno de estos embarcaderos se situaba entre Filgueira (Crecente) y Cortegada. Aún conservamos topónimos como A Barca en la orilla sur o A Calzada en el norte, que denotaría la presencia de una vía de comunicación de importancia. Es probable que por aquí circulara incluso alguna vía romana que uniera el valle del Limia con esta comarca. Lo que sí sabemos es que el viejo Camino Real a Castilla pasaba por este lugar y que eran muchos los arrieros que transportaban sus mercancías como patatas o vino hacia el norte.

Por eso los lugares que disponían de embarcaderos para el cruce del río se volvieron prósperos en pequeña medida. La construcción de nuevos puentes a partir del siglo XIX provocó que estas aldeas fueran perdiendo transeúntes y poco a poco perdieran la importancia pasada.
Uno de estos lugares era la conocida como la Aldea da Barca, en Cortegada. La construcción de Ponte Filgueira provocó el fin del cruce en barca y el desvío de comunicaciones llevó al pueblo al olvido. Sin embargo esto no fue condición para que la Aldea da Barca desapareciera y su historia continuó hasta casi los años 70 del siglo XX.
A mitad de este siglo Unión Fenosa comenzó los preparativos para la construcción del embalse de Frieira, situado unos kilómetros río abajo. Para ello compró el pueblo de A Barca y los vecinos tuvieron que empezar los preparativos para marcharse. El embalse se finalizó a principios de los 70 pero para aquella el pueblo ya estaba deshabitado. El nivel del río no llegó a cubrir nunca la aldea pero anegó grandes superficies de tierras fértiles que impedían un desarrollo normal de la actividad agraria de los vecinos.

Hoy en día permanecen en ruinas hasta doce casas que poco a poco la naturaleza va tragando y derrumbando. Fuentes, casas, cortellos y caminos permanecen a la espera de un futuro mejor.
Ya en el siglo XXI, la empresa propietaria que ahora se llama Gas Natural, cedió de nuevo la aldea al municipio de Cortegada quién actualmente busca nuevos usos para su conservación. La totalidad de la aldea y sus 15.000 metros cuadrados aguardan por alguien quién se atreva reformarla y darle vida por el módico precio de 0 € más gastos de gestiones.

Un poco más arriba de la moderna carretera se conservan las ruinas de una antigua fábrica de cerámica.

Localización – Mapa

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