La iglesia de Santo André de Órrea, en el concello de Agolada, conserva importantes huellas de su pasado románico, aunque el edificio ha sufrido transformaciones a lo largo del tiempo.
Sus orígenes se remontan mucho más atrás de lo que hoy podemos apreciar. Las primeras referencias documentales relacionadas con este lugar aparecen en un testamento de Odario fechado en el año 747. En sus primeros tiempos, el templo formó parte de un monasterio femenino de la orden benedictina, una comunidad que desapareció con el paso de los siglos y de la que hoy apenas quedan vestigios.
La iglesia que podemos contemplar actualmente fue levantada durante la época románica, entre los siglos XII y XIII, cuando todavía formaba parte de aquel antiguo monasterio. Aunque las reformas posteriores han modificado algunos de sus elementos, todavía podemos reconocer en ella rasgos que nos hablan de aquel pasado medieval.
Resulta especialmente interesante imaginar este lugar hace casi mil años, cuando Órrea albergaba una comunidad monástica femenina y la iglesia formaba parte de un conjunto mucho más amplio. De aquel antiguo monasterio ya desaparecido, el templo se convierte hoy en uno de los principales testigos de su historia.

Tiene nave rectangular y acaba en un ábside semicircular. Los muros son de mampostería y sillería en algunos tramos. El templo se cubre con teja a dos aguas. Destaca la portada principal de la fachada que consta de arco de medio punto y doble arquivolta con capiteles geométricos y tímpano liso. La puerta del muro norte comunicaba inicialmente el templo con la iglesia. Varios canecillos geométricos decoran el alerón. En la portada se le añadió en el siglo XVIII una espadaña de dos vanos con doble campana. Entre los muros del atrio podremos ver un capitel liso, probablemente perteneciente a alguna entrada al monasterio.














