A principios del siglo XX, allá por el año 1900, se constituiría en Bilbao la «Sociedade Mineira de Vilaoriz», con el objetivo de explotar las minas de hierro de Vilaoudriz y Boulloso en A Pontenova. Para ello se construyeron los hornos, en el que hoy es el municipio de Pontenova, a orillas del río Eo.
Se les conocen como Os Fornos da Pontenova.
Fornos da Pontenova
Para poder transportar el mineral de hierro hasta la costa para exportarse a diversos países europeos, se construyó aprovechando el valle del río Eo una línea de ferrocarril hasta Ribadeo. Allí el mineral se embarcaba a diferentes lugares.

Ruta
Esto propició un gran desenvolvimiento económico para la comarca de A Pontenova. Los yacimientos minerales se localizaban en las montañas, en donde hoy existe una ruta que aprovecha el sendero creado por las pequeñas vías de los vagones que descendían hasta los hornos, atravesando túneles y minas abiertas.
Cinco chimeneas
El hierro se cargaba directamente en el tren, mientras que de la limonita se extraía los residuos fosfóricos mediante un proceso de calcinación. Los restos se empleaban para abonos. Para ello se levantaron hasta cinco chimeneas durante 25 años. (1902-1903-1912-1913-1925).

De 11 m de alto y 4 de diámetro las chimeneas se levantan hoy en día, siendo el símbolo de la prosperidad de la comarca en el siglo pasado. Estas se construyeron con materiales traídos de la Real Fábrica de Sargadelos.
A mediados de los años 50
A mediados de los años 50 la actividad minera cesó y catorce años más tarde el ferrocarril dejó de funcionar.

Recuperados en 1989
En la actualidad los «Fornos da Pontenova» se encuentran recuperados (1989), convertidos en monumento y ejemplo de lo que fue en su día la fábrica y la actividad minera.
La plaza remodelada en 2009
La plaza en donde se ubican los hornos de hierro de A Pontenova fue remodelada con cargo a los Fondos Feil 2009, construyendo una plaza pública y un área recreativa.














