Cova das Choias

Cova das Choias | GALICIA MAXICA

 Desde el año 2018 el acceso a la Cova das Choias está restringido y su acceso limitado mediante una valla para preservar este espacio tan singular.

Antes de empezar debéis tener en cuenta que las especies que habitan esta cueva, así como el extraño y curioso musgo de la parte más exterior de la cavidad, son especies protegidas por ley, por lo que cualquier alteración de su hábitat, así como la extracción y manipulación del musgo podrían acarrear una gran sanción económica, y no sin razón. Debéis saber que existe vigilancia en la zona por lo que cualquier actividad ilícita será perseguida y castigada. Disfrutemos con respeto de este entorno tan maravilloso.

El río Cabe nace en A Serra da Trapa y pronto se dirige hacia el Oeste. Atraviesa parte de O Incio y una vez rebasado San Pedro cambia de dirección hacia el SO, hacia Monforte de Lemos. Es ahora cuando el Cabe se encaja en un profundo valle formado por montañas que superan los 800 metros de altitud. En Biduedo, en la parroquia de Óutara, el río forma un gran meandro para superar una pequeña loma de roca dura de 493 metros. Este meandro provocó que la parte sur del río fuera horadada creando una gran verticalidad en su pared.
En esta parte se formó una gran cueva de origen natural que se conoce como Cova das Choias, que no debemos confundir con otra cueva conocida como A Buraca das Choias que se encuentra en O Courel.

Musgo luminiscente Cova das Choias


Para llegar a este “gran agujero” en la roca debemos seguir una pequeña ruta de 0.6 km que parte desde el área recreativa de Biduedo. Su dificultad es media-baja, ya que posee una pendiente media de 13,5% y en unos doce minutos estaremos en nuestro objetivo.
Pasaremos por Biduedo y observaremos los centenarios castaños apostados a ambos lados de la senda. Senda en la que pronto notaremos las marcas de carros que nos hacen deducir la actividad frenética en siglos pasados. Una actividad basada en la minería como veremos más adelante. Pronto cogeremos un pequeño “carreiro” construido en una pared rocosa que presenta un gran precipicio hacia el valle.

Entrada Cova das Choias

Pronto nos daremos cuenta del porqué de la construcción de este difícil camino. Hacia el valle podremos ver un conjunto de edificaciones que en su día fueron una “ferrería” (herrería), conocida como Casa da Ferreiría que aprovechaba el hierro de la cueva y el carbón vegetal de los espesos bosques del valle. Antes de adentrarnos en un bosque en donde podremos ver numerosas especies autóctonas compitiendo unas con otras, veremos un saliente rocoso a mano derecha en donde presuntamente se extraía piedra hace poco para diferentes construcciones.
Tan solo unos metros más arriba nos encontraremos con el espectacular hueco de entrada de la cueva.


“Choias” en gallego se refiere a una especie de pájaro (choia biquivermellas “Pyrrhocorax pyrrhocorax”) que habita la cueva y que pertenece a la familia de los córvidos. En la gran entrada podremos ver estos ejemplares. Otra de las especies habituales de esta gran cavidad es el murciélago pequeño de herradura, especie incluida en el Catálogo Galego de Especies Ameazadas en la categoría de vulnerable.

Pero una de las atractivos de esta cueva es la presencia de una rara especie de musgo “Schistostega pennata”, que cuenta con unos filamentos capaces de reflejar una luz verde esmeralda dando la impresión de un efecto luminiscente. Así es conocido como “Musgo Luminoso” o fosforescente. Se trata de una especie muy rara a nivel mundial y sus amenazas la hicieron incluir también en el catálogo Galego de Especies Ameazadas. Nunca debemos extraer y debemos procurar siempre no pisarlo. Este musgo precisa de unas condiciones de oscuridad y humedad imposibles de recrear en cualquier lugar por ello no os dejéis llevar por su “Luminiscencia” y que siempre lo haga en la cueva y que las siguientes generaciones puedan admirarlo.

A la cueva se puede acceder por una gran entrada que alcanza una anchura y altura máxima de hasta 30 metros. Las cavidades forman tres niveles que suponen un total de más de 200 metros de recorrido, con diversas galerías sin salida. En la cueva también podremos ver galerías artificiales creadas para la extracción del hierro que causa el característico color de esta cueva. Se dice que las primeras extracciones de hierro comenzaron en época romana aunque los trabajos que vemos hoy pertenecen a los siglos XVI y XVII en donde existió una gran actividad, debido a la demanda de hierro por parte de las herrerías que se ubicaban en esta sierra y en la vecina de O Courel.
Recomendamos el acceso solamente a la entrada principal ya que sin conocimientos en espeleología podremos llevarnos un gran susto si nos adentramos más. Además la humedad de la cueva y el suelo arcilloso provoca una superficie altamente deslizante con su consiguiente peligro.

Comparativa

Recordad que para que algo se conserve para siempre precisamos del respeto de cada uno de nosotros.

(Más fotos aquí)

Localización – Mapa

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