Cruceiro de Hío

Cruceiro de Hío

Nos encontramos ante uno de los cruceros más famosos y conocidos de toda la geografía gallega, el cruceiro de Hío en Cangas. Hacia el año 1872, en el siglo XIX, el gran escultor pontevedrés José Cerviño García fue el encargado de hacer esta gran obra de arte. El también conocido como Pepe da Pena, por haber nacido en 1842 en el barrio homónimo del municipio de Cotobade. A pesar de su valía como escultor, toda su vida estuvo marcada por la pobreza, que fue quién lo llevó a desde muy joven dedicarse al mundo de la piedra, el cincel y el martillo. Empleando sus escasas horas libres y las herramientas del trabajo se propuso realizar esta obra escultórica.

Cruceiro de Hío

Tal como mencionamos, la obra fue terminada en el 1872, cuando apenas contaba con treinta años. Pero no fue este cruceiro toda su obra, pues se dedicó a la restauración de capillas, iglesias, petos, panteones e imágenes que dejó diseminados por parte del territorio gallego (Cangas, Lourizá, Xende, Gaxate, Carballiño, Pontedeume y por supuesto en su concello natal, en Cotobade) y en otras zonas de España, como en Salamanca o en la misma capital madrileña. Murió en el año 1922, ciego y en la más absoluta pobreza que le acompaño toda su vida. Fue enterrado en el cementerio de Augasantas, en el panteón que el mismo construyó, tal como lo había hecho con su propia casa. En un lugar destacado de este panteón podemos aprecias su firma con un banete de cuatro picos.

El cruceiro de Hío se encuentra en el atrio de la iglesia románica parroquial de San Andrés (S.XII), con el fondo incomparable de la ensenada de Aldán.

A escasos metros del cruceiro se encuentra la casa rectoral hecha por Ventura de Aldao hace más de trescientos años. Hay que destacar su magnífico reloj de sol.

El cruceiro está hecho de un sólo bloque de piedra granítica, a excepción de un par de figuras añadidas. Todo él se nos muestra con una exquisita ornamentación. Se levanta sobre una escalinata de tres andares de base octogonal redondeada, en el que se asienta una mesa que sostiene el hermoso fuste. Todo ello es rodeado por una reja metálica para su protección.

El cruceiro se puede dividir en tres partes: Basamento, fuste y la Cruz:

  • Basamento: Cuatro hornacinas en donde se representan tres pasajes bíblicos: el Pecado Original, Cristo Resucitado en el Limbo de los Justos y la Virgen del Carmen como intercesora de las almas del Purgatorio.
  • Fuste: La Promesa de la Salvación donde se muestra a Adan y Eva con muestras de arrepentimiento. También vemos la figura de la Purísima Concepción con dos ángeles, uno aplastando la cabeza del dragón y al otro alejando al niño que el dragón quiere devorar.
  • Cruz: La Crucifixión de Cristo y el Descendimiento. Al cada lado de la Cruz aparecen dos hombres con Magdalena, Nicodemus, Juan de Anmetea, San Juan, y la Virgen María. A los pies, la Dolorosa con dos mujeres de las cuales nos habla los libros sagrados.

Hay quién dice que esta obra no es hecha por Pepe da Pena, sino por Ignacio Cerviño Quinteiro, escultor coetáneo de este.

Más fotos

Localización – Mapa

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *