En la parroquia de Grixoa, concello de Viana do Bolo, existe una peculiar y llamativa cruz construida a base de piedras y cemento.
La cruz, para algunos cruceiro, está en las proximidades de la aldea de Grixoa, adornando una área recreativa formada por mesas. Un lugar muy mágico que llama la atención por la cantidad de detalles que se muestran. Cada pieza fue colocada a mano, lo que convierte esta obra en algo muy especial.

Como dice una inscripción en el centro de la cruz de Grixoa, fue costeada y «donada al pueblo» por Manuel García.
En la cara opuesta tenemos otro texto aludiendo al artista de la obra: Lalo de Solveira.

Área recreativa
La cruz se instaló en el año 2017. Y se creo un area de descanso al lado de la Cruz con mesas con bancos para hacer un picnic, o un pequeño descanso. El verdadero encanto de Galicia está en esos rincones que aparecen cuando menos lo esperas.

Se echaba en fata una buena sombra porque estaban a pleno sol.













