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Fervenza de Augacaída magia natural

Fervenza de Augacaída

Hay lugares a los que acercarse porque sí, sin más razón que enseñarle a los niños una obra artística natural que despertará en ellos el mejor de los sentimientos, el de estar en conexión con la naturaleza porque si se quiere se valora y si lo valoras, lo defiendes.

Mis niños ya no son tan niños, son adolescentes con peso en recuerdos de sus andanzas por Galicia pero os diré que si de pequeños los acercáis a la naturaleza de vuestra mano, de mayores recogeréis los frutos. Y te estarás preguntando ¿Qué frutos? Para mi los frutos son el que una vez que digas: ¡Nos vamos a dar una vuelta! no pongan mil peros y la disfruten, tanto o más que tú.

Fervenza de Augacaída

La adolescencia es una etapa de constante cambio y de diferentes intereses a los que tenían cuando eran pequeños pero hay tiempo para todo y que se apunten a nuestro plan siempre es un buen plan. Cuando son más pequeños se dejan llevar y es más fácil el entretenerlos con cualquier cosa, todo despierta su imaginación y les entretiene.

Luchar contra la tecnología es una batalla perdida, llévala puesta, hazla tu mejor aliada. He escuchado a padres decir “el móvil fuera de viaje”, por?? Os voy a decir lo que pienso, hablo por mi, en mi caso no sería normal el apartarlo de sus vidas, cuando yo soy la primera que me lo llevo puesto a los sitios y le doy el mejor de los usos, me ayuda y forma parte de mi trabajo. Debemos ver la tecnología como un aliado y no como el enemigo en casa, enseñarles las mejores aplicaciones, a utilizar el teléfono como debe hacerse con sentido y explicarle su mal uso y los peligros que puede entrañar. El móvil es una perfecta herramienta para hacerles participes del viaje como lo hacíamos ya de pequeños, claro está, adaptado a sus edades.

Aplicaciones recomendadas

inaturalist.org Conéctate, explora y comparte tus observaciones del mundo natural.
Pl@ntNet es una herramienta para ayudar a identificar plantas con imágenes. 
Una app gratuita para ayudarte a reconocer árboles.

Jugar mientras llegamos a un sitio o que hablen con sus amigos no es problema, al contrario, se agradece. Antes les poníamos película para que se les pasase antes el trayecto. Recuerda que las herramientas que utilizabas antes con los ellos igual se quedan cortas. Son casi adultos, no lo olvides, así que os daré varias herramientas para adolescentes con ganas de vivir nuevas experiencias.

Seguro tienen redes

No hay nada más impresionante que verte enfrente de una fervenza y sentir su fuerza. No hay marco que nos siente mejor que la explosión del baile de sus saltos. Que bonito ver a nuestros hijos amando su tierra y recorriendo sus senderos. Deciros que no hay nada que de más me gusta a tu vida que sentir tus raíces y defender tu tierra.

Saber captar un paisaje no es cosa fácil, sabrán sacarle el máximo provecho. Pídeles que promocionen su tierra, nada está más de moda que querer a Galicia y compartirla.

El ejercicio es salud

Patear es el mejor ejercicio que hay, no hay gimnasio más completo el que hacer una ruta de sendero al aire libre.

Ubicarse, conocer, descubrir

El cómo llegar a un sitio debe ser cosa de ellos para eso tienen un precioso GPS y han de saber darte las indicaciones, el saber algo más antes de llegar es necesario, el buscar sitios cerca, curiosidades… es el juego más instructivo y entretenido que podéis vivir en familia, ellos los protagonistas.

Planificar un viaje no es sencillo, requiere siempre ser previsor

Antes del viaje

Seguimos dando importancia al antes del viaje ¿Qué veremos? ¿Qué llevaremos? Ellos los que organizan, recuérdales que no queda mucho para que se vayan con amigos a campings, casas rurales, hoteles… a descubrir Galicia o a volar más lejos y para valorar lo que veremos fuero primero debemos conocer lo que tenemos cerca, lo nuestro. Es un preparatorio para ser el mejor organizador del grupo y el mejor director en la vida propia. Siempre recomiendo picnic como la mejor de las opciones si disponéis de tiempo y ganas, aunque no es la única opción porque podéis degustar los manjares que nos ofrece el lugar que visitamos y esta también es un buena opción. Antes de que se me olvide, recuerda llevarte algo de recuerdo, ya sea dulce típico o pulsera o colgante, les encanta llevarse ese detalle y recordarán cada vez que lo vean ese día que fueron en familia a recorrer su tierra. El objeto reclamo del “cuándo otro viaje”.

Si elegimos picnic preparamos la comida que más nos guste y llevamos provisiones por si el mucho andar despierta el hambre. Lo consensuamos antes, procura tener esos platos especiales para este día, cosas que les gusten, por el estómago se les gana.

Una vez allí

Sobre todo disfrutamos y valoramos su compañía porque queremos que vuelvan ¿Verdad? Pues pongamos también de nuestra parte dejando los reproches y reforzando. Que van a tener sus momentos, pues claro, habrá los que se aburran, sé listo para verlo venir y saca el plan B. No os voy a dar más pistas porque nadie mejor que tú que conoces a tus hijos y sabes lo que capta su atención. Piensa en cuando llegaste al instituto. En lo que pensabas de tus padres y en lo que realmente te parecía fascinante en ese momento ¿Lo tienes? Viajar con adolescentes es cuestión de ponerse en su lugar y de utilizar buenas técnicas refuerzo, comprensión y altas dosis de cariño.

Nuestro viaje a Fervenza Augacaída
En el año 2013 se bajaba por aquí a la fervenza

Compartimos recuerdos

Y con esto os quiero decir que es difícil pero para nada imposible. Una vez al año no hace daño. Hazles sentir las ganas que tienes de vivir con ellos un viaje especial (ya se convertirán en muchos más, no te agobies… Recuerda que no es como se empieza el viaje sino como termina. Paciencia y cariño, los morros irán desapareciendo). Los recuerdos son muy importantes en su crecer. Comparte ese momento con tus padres que recuerdes con especial cariño, ese momento en familia tan mágico que aún recuerdas aunque pasen los años, toca su fibra sensible. Comparte algún viaje que hayáis hecho de pequeños, el que más les haya gustado.

Activar su mente con el recuerdo hará que añoren esa etapa tan lejana, en lo que para ellos todo era más sencillo, la adolescencia es complicada. Busca el más emotivo, una anécdota con la que reír juntos (seguro que os sobran)… ¿Te acuerdas cuando…?

Cultiva otros valores que el de estar sentados o hacer siempre lo mismo, sácalos de su rutina, te lo agradecerán. Llega a medio acuerdo, ya tiene la semana para estar en casiña, el finde toca movimiento, hazlo con paciencia y estrategias, recuerda a un adolescente se le gana con cariño y comunicación, dale motivos, razones, y sobre todo que sacarán de provecho con esta experiencia, ser felices y hacerte feliz, que más se puede pedir. Somos un equipo, hagamos de este día un bonito recuerdo. Verás como el próximo finde serán ellos los que te pregunten ¿A dónde vamos?

Fervenza de Augacaída

En Pantón, en plena Ribeira Sacra, existe una de las fervenzas más desconocidas de Galicia pero que sin embargo compite en grandeza y espectacularidad con las más grandes de la comunidad, como la Fervenza do Toxa o la Seimeira de Vilagocende.  La distancia que andaremos para llegar a esta maravilla será de 1 kilómetro más o menos, suma lo mismo para la vuelta que se hará un poco más fuerte porque es en subida. Pero dará igual porque disfrutaremos de un fantástico bosque autóctono con castaños, carballos y otras especies que nos alegraran la vista. El camino estará en todo momento señalizado con postes de madera que os guiarán hasta la fervenza y para llegar tenemos unas escaleras de reciente construcción por las que podremos bajar hasta la cascada sin problema.

Os dejo una entrada que os va a encantar y que tiene una ruta de 4 Km para conocer toda la zona

Leyendas de Pantón

LEYENDAS DE LA XACIA DE PANTÓN

Ramón Castro recoge una de esas leyendas y nos cuenta quién eran los xacios. Los xacios fueron una especie de criaturas anfibias, de aspecto humano, que tanto podían morar en el agua como en la tierra firme. Las xacios y las xacias eran bellísimas y llevan a los mozos a su perdición. Decía también que poseían enormes tesoros pero no se sabe dónde están escondidos porque nadie ha regresado para contarlo.
Un mozo de Ortelle que pescaba en el Miño se encontró a una hermosa xacia al pie del castro de Marce. La mujer le pidió que si la llevaba a bautizar podría casarse con ella y así lo hicieron.
Pero los hijos nacidos del matrimonio mostraban un desmedido gusto por el agua y siempre estaban bañándose en el Miño o en cualquier arroyo que encontraban a su paso. El padre, harto de esa situación, los rechazó. Discutió también con su mujer y la infelicidad reinó en aquel hogar. La xacia, desencantada de su vida con el humano, regresó a los pozos del Miño, pero sus congéneres, los otros xacios, la mataron y despedazaron por haberse bautizado. El joven, arrepentido de su actitud fue a buscar a su mujer pez, pero ya solo halló sus restos flotando en el agua del Miño. Pero las desgracias nunca vienen solas, la hija mas joven acostumbraba a ir con el ganado al monte. Poco a poco una xacia fue ganando su confianza, acercándose siempre en sus caminos de ida o de vuelta.
Se fueron haciendo muy amigas ya que le regalaba granos de maíz moreno que se volvían onzas de oro en la faldriquera de la chica, con la condición de no contar nada a nadie o vendrían el resto de las xacias y se la llevarían para siempre. Pero la joven de nombre Sabela, cometió el error de contárselo al padre. A la mañana siguiente marchó como siempre, pero ya no volvió.

Al ver que no regresaba el padre se fue al monte, subió a lo alto del Castelo Minei para ver si aparecía por algún sitio, viva o muerta. La llamó, le gritó, le lloró, pero la hija no aparecía.
Su mirada recorrió el río hacia arriba y hacia abajo, por cada recodo incluso se acercó al sitio que había prometido no volver a pisar, a la fervenza de Aguas Caídas, donde había conocido a su madre y donde él sabía que las xacias y los xacios iban a tomar el sol sobre las piedras y a comer cerezas o castañas. Pero allí no había nadie.
Ya de regreso a casa, triste, sin esperanzas, escuchó una voz profunda que decía:
“Sabeliña,Sabelón
fritida está en aceitón”
“Sabeliña, Sabelón, frita está en aceite “
El hombre renegó de aquella xacia maldita, que le dejó loco de dolor, llevándose a su hija.
Los hermanos de Sabela se casaron y tuvieron hijos. Se dice que en Marce hay una familia que desciende de aquel matrimonio.

LEYENDA DEL CASTILLO DE FERREIRA DE PANTÓN

Los musulmanes en una de sus incursiones en Galicia se apoderaron de los castillos de Ferreira, Monforte y otros de toda aquella comarca que no pudieron resistir el empuje de las tropas mahometanas.
En el de Ferreira se instaló uno de los grandes jefes del ejército invasor y con él una hermosa mujer, esclava de guerra y amada por el general. En las obligadas ausencias del jefe moro la joven cristiana quedaba en el castillo guardada por un pequeño destacamento de fieros guerreros, servida por varias mujeres y vigilada por un esclavo etíope llamado Muni y un pavoroso grifo, bestia feroz que tenía cuerpo de león, con alas y cabeza de águila gigante con un grande y recio pico, capaz de arrancar el corazón a cualquiera de un solo picotazo.
Algunos guerreros cristianos que pudieron huir de la mortandad llevada a cabo por los invasores andaban escondidos por los montes, esperando reunirse con los gallegos combatientes, si por acaso éstos consiguieran alguna victoria que les permitiese rechazar a los atacantes y reconquistar las tierras perdidas.
También esperaban poder agruparse ellos mismos, constituyendo un cuerpo con fuerza bastante para ir recuperando los castillos de que se lea había despojado.

En una de las ausencias de Al Malik, el señor de la joven condesa doña Sancha, juzgando ésta que no había peligro alguno que le impidiera realizar un pequeño paseo por los alrededores del castillo, pidió la venia al alcaide para realizarlo; y el moro, que tampoco recelaba nada malo, accedió, aun cuando recomendó a la señora que fuese acompañada del etíope y cuatro moros de escolta. Pero sucedió que al llegar a una encrucijada del camino cerca de Acedre, el caballo que montaba doña Sancha cobró miedo al ser atacado por unos perros y huyó en un galopar desesperado que ni Muni, el etíope, ni los soldados de escolta pudieron contener, ni siquiera seguir, sino a mucha distancia.
Doña Sancha veíase perdida: blanca como la nieve, hacía esfuerzos inútiles para contener aquel loco galopar del animal. Jadeaba sudorosa y se agarraba desesperada a la silla para no caer. Hasta que al borde del camino apareció, surgiendo de una mata de cítisos, la figura de un hombre, que, visto y no visto, de un certero tiro de ballesta hirió un muslo del caballo. La flecha, al clavarse en la pierna del corcel, le hizo relinchar de dolor e intentar encabritarse, sin conseguir otra cosa que caer de lado en el suelo. Pero el hombre que lanzara la saeta estaba ya junto al caballo al tiempo de caer y recibió en sus fuertes y ágiles brazos a la joven doña Sancha. La posó delicadamente en el suelo y le ofreció un sorbo de aguardiente para que se repusiera del susto que había pasado y recobrara fuerzas.
Agradeció ella con un ademán y una dulce mirada la gentileza del desconocido.
—¿Quién sois, señora? —preguntó el hombre con interés.
—Soy Sancha de Dóneos, prisionera en el castillo de Ferreira de Pantón. ¿Y vos?
—Gonzalo de Castriz; y si me lo permitís, intentaré libertaros algún día de la ultrajante esclavitud.
—-Arriesgaréis vuestra vida.
—Nosotros la arriesgamos siempre en nuestras luchas contra los invasores de nuestra tierra.
—Gracias, Gonzalo; pero ahora huid; oigo ya el galopar de los caballos que me siguen y no tardarán en llegar.
—Bien. Adiós, doñaSancha.
—Adiós y buena suerte, Gonzalo.
Así se despidieron los dos jóvenes; y, tal como había dicho doña Sancha, los moros de su escolta aparecieron a la vuelta del camino.
Tardaron en verse los dos amigos. No obstante, doña Sancha, en las noches de luna que bañaba con sus reflejos plateados la campiña circundante, se sentaba en la terraza de la torre y, pensando en el gentil Gonzalo, dejaba que el etíope le peinase los dorados cabellos que se desbordaban sobre sus hombros, soñando una ventura que deseaba ardientemente que llegara muy pronto.
Al fin se supo que, fracasada la incursión morisca, las tropas mahometanas retrocedían y habían llegado a Monforte, donde se resistían contra los ataques de los cristianos. Fue entonces cuando Gonzalo de Castriz, reuniendo a sus compañeros que andaban disgregados por los montes, resolvieron atacar por sorpresa el castillo de Ferreira, que no tenía posibilidad de recibir refuerzos.

Y una noche rodearon la fortaleza y valiéndose de cuerdas y escaleras asaltaron los muros, por suerte cuando los moros se dieron cuenta, ya los gallegos hacían en ellos gran mortandad.
Gonzalo logró entrar en la torre donde moraba doña Sancha; pero no dio con ella. Muni, el siervo etíope, para mejor guardar a su ama, la obligó a subir a la terraza de la torre, donde el terrible grifo impediría que nadie pudiese acercarse a ella. Pero Muni no contaba con una cosa: con el amor y la osadía de Gonzalo, que subió a la terraza de la torre y, enfrentándose al animal monstruoso, entabló singular combate. Gonzalo llevaba puesta la armadura completa, con casco y visera que le protegían el rostro, de forma que el pico del águila no podía hacerle gran daño ni las garras podían tampoco perforar la coraza, porque, al tropezar con el pulido hierro, los zarpazos le causaban gran dolor al propio león. Y así, con un poco de paciencia y habilidad, el joven guerrero consiguió primero romperle las alas, luego su cabeza de águila, para, por fin, atravesarle el corazón.
Muni, cuando tal vio, despavorido, se tiró de la torre, quedando su cadáver sobre las losas del patio.
Así fue reconquistado el castillo de Ferreira y recobró su libertad doña Sancha de Dóneos, que, después de expulsar de Galicia los mahometanos, se casó con don Gonzalo de Castriz.

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