Galicia, es mucho más que un destino… es un sitio donde los niños se despiertan cada día anhelando una nueva aventura.
En las suaves brumas, sobre caminos de tierra, playas sin fin y árboles ancianos, este lugar fue pensado para que las familias lo exploren juntas, respirando historia, naturaleza y tradición. Galicia es mágica. Aquí, cada sendero tiene su voz, cada piedra un pasado, y cualquier visita puede ser un cuento para narrar.
Nos vamos a descubrir el Castaño de Cinoche, un abuelo enorme de más de seis siglos que ha renacido en una obra artística especialmente pensada para vigilar el tiempo en familia, Cinoche se ha convertido en el guardián silencioso del los mejores planes familiares. Trae a tus hijos hasta aquí y que le cuenten que les gustaría visitar más adelante, él se encargará de hacer realidad su petición.
Galicia es un libro de cuentos, abierto a los que viajan con los peques.
Nos Sentaremos en este banco inspirador, y cada uno crearemos una historia en la que seremos los protagonistas.
El Castaño de Cinoche
En Burela, en lo más profundo de la Mariña lucense, aguarda una historia fascinante, mucho más que la simple existencia de un árbol. El Castaño de Cinoche, un anciano ejemplar, que por años fue epicentro y símbolo del pueblo, ha resucitado. No, no como un árbol vivo, sino como una obra de arte y una huella indeleble en la memoria colectiva.
En Burela hubo una vez un castaño centenario al que todo el pueblo profesaba un profundo amor.
Este castaño, antaño inseparable del paisaje y de la vida de sus habitantes, cayó a causa de la borrasca Karlotta y luego sufrió daños de un incendio provocado, algo que sumió a los vecinos en un pesar . Para reinstaurar su significado, el Ayuntamiento de Burela contrató al escultor Carlos García Romero para realizar una pieza artística que incorpora los fragmentos originales del árbol.
Madre Naturaleza
Su creación es una impactante escultura de cinco metros, titulada “Madre Naturaleza”, que no reemplaza al árbol, sino que extiende su legado e intensifica su simbolismo.
Esta obra nos invita a parar, meditar y valorar el patrimonio natural y cultural que nos une como pueblo. Sin lugar a dudas Cinoche se comnvirtió en banco para escuchar los sueños de los más pequeños.
Hay algo mágico en él árbol banco que lo transforma todo. Recuerda volver cada año. No te olvides de la libreta viajera y la foto recuerdo antes de irte.
Un viaje diferente
Jamás imaginaste un viaje solo para sentarte en un banco con tus hijos…quizás ahí resida el mayor de los retos ¿Estáis preparados? Casi nunca nos paramos a escuchar en profundidad, relajarnos, saborear el silencio o una conversación valiosa sin prisas y eso debería ser en nuestro día a día una constante.
Los niños precisan moverse, si. Pero el desarrollo necesita también momentos de sosiego, sí, sentados. Un picnic con una merienda sana o la lectura conjunta pueden ser memorias eternas.
Existen juegos triviales que nacen de instantes tranquilos: adivinanzas, trabalenguas, juegos de palabras, nombrar objetos comenzando por una letra… Actividades fáciles sin pantallas, solo presencia.
Este árbol siempre ha sido punto de reunión, un espacio donde los vecinos, tras caminar se paraban a charlar, a ponerse al día, sintiéndose unidos. Este árbol todavía nos recuerda que existen muchos pasatiempos que piden algo esencial, desear oír y percibir que somos uno.
Reto familiar
Hoy toca preguntarles…y oír verdaderamente sus contestaciones.
Preguntarles sobre como estuvo su día, su semana, incluso acerca de sus sueños, los miedos que puedan tener o por sus personajes preferidos. En una conversación serena y silenciosa, donde no hay ningún ruido, es donde florece la conexión más profunda.
Ver esta publicación en Instagram
A veces no hace falta hacer más. Solo estar.
Os dejo esta ruta por si eres de los que quieres hacer algo más.
Ruta
Un itinerario circular, de solamente 25 minutos, pensado para la reflexión calmada, el paseo consciente, y para conocer el patrimonio natural y cultural de Burela.









