Fue por salir un ratito de casa… a pesar del mal tiempo y porque hacía mucho que no ibamos por ahí.
No pudimos disfrutar mucho porque hacía un aire horroroso y a las niñas les costaba mantenerse en pie pero pronto se aliaron con el mal tiempo para poner la mejor de sus caras y sacarles el mejor partido.
La lluvia nos dió una tregua para poder disfrutar de un mar algo revuelto, y que adornaba nuestros pasos con sus saltos a lo lejos.
Os seré sincera no pensábamos encontrar el puente del castillo abierto pero aprovechamos que lo estaba para acercarnos al castillo.
Éste se ubica en una pequeña isla de casi 2 hectáreas y está unido con un puente que invita a cruzar y sobrevuela el mar.
Es un gran castillo bajo medieval que sirvió como puesto de vigilancia de la Ría de A Coruña.
Ahora tocaba el Faro de Mera y aquí, sí que casi salimos volando pero tuvimos suerte porque no nos llovió.
Somos de los que pensamos en que si no te arriesgas y sales, te puedes perder grandes visitas en familia. Somos muy de «se chove, que chova» paraguas y botas y a saltar los charcos!
Es un lugar es fantástico para observar la entrada de la Ría da Coruña.
Esperamos volver con mejor y mas tiempo porque nos quedo mucho por volver a ver…
