Pazo de Banga

Pazo de Banga (Ruinas)

«Las Vides es un sitio precioso -declaró Segundo-… Un sitio que tiene aspecto de antigüedad, aire así… señorial. Me gusta la piedra de armas, y una parra magnífica, que cubre el patio de entrada, y las camelias y limoneros de la huerta, que tienen porte de medianos castaños y la vista del río, y sobre todo un pinar que habla y hasta canta…«

Así se refería Emilia Pardo Bazán al Pazo de Banga, en su libro El Cisne de Vilamorta, pazo propiedad de la familia Quiroga en donde pasaba las temporadas de la vendimia.

Pazo de las Vides

El marido de Pardo Bazán era José Fernando Quiroga y Pérez de Deza, persona de familia noble perteneciente a los Quiroga y que contaba con un gran patrimonio en diversas zonas de Galicia, sobre todo en O Carballiño, ya que era natural de la parroquia de Banga.

Allí en Banga tenía unos de sus pazos, lugar en donde Emilia Pardo Bazán se inspiró y escribió varias novelas, entre ellas, Los pazos de Ulloa o La Madre Naturaleza.

O Balcón do Ribeiro

Emilia Pardo Bazán denominaba a este pazo como Pazo de las Vides e incluso se refería a él como al Balcón do Ribeiro. Y no es para menos. No os vamos a describir nosotros el pazo ya que nadie mejor que Emilia Pardo Bazán para ello. Os dejamos varios fragmentos de su obra de El Cisne de Vilamorta en donde ,con toda la inspiración de la escritora, nos describe el pazo de Banga.

Escudo Quiroga

Tiene la maciza casa (las Vides) aspecto de fortaleza: flanquean el cuerpo central dos torres cuadrangulares, con achaparrado techo y hondas ventanas: en mitad del edificio, sobre un largo balcón de hierro, se destaca el gran escudo de armas con el blasón de los Méndez, cinco hojas de vid y una cabeza de lobo cortada y goteando sangre.1 Desde este balcón se domina la vertiente de la montaña y el curso del río; al costado de la torre hay una solana de madera que avanza sobre el huerto, y gracias a la exposición al Mediodía, florecen claveles de a onza en ollas viejas llenas de resquebrajado terrón, y de cajoncillos de madera se desbordan rechonchas albahacas, plumas de Santa Teresa, cactos, asclepias y malvas: una flora requemada, crasa, árabe, de embriagadores perfumes. Por dentro, la casa se reduce a una serie de salones dados de cal, con las vigas al descubierto, y casi sin muebles, excepto el central, llamado del balcón, alhajado con sillas de paja y respaldo de madera figurando una lira, época del imperio. Un espejo ya casi desazogado luce sobre el sofá su gran marco de ébano, con alegorías de dorado latón, que representan a Febo guiando su carricoche. El orgullo de las Vides no son los salones, sino la bodega, la inmensa candiotera oscura y sorda y fresca como una nave de catedral, con sus magnas cubas alineadas a ambos lados. Esta pieza sin rival en el Borde es la que enseña más ufano el señor de las Vides, y también su dormitorio, que ofrece la singularidad de ser inexpugnable, por hallarse practicado en el grueso de la pared y no tener entrada sino por un pasadizo donde no cabe un hombre de frente.

Emilia Pardo Bazán, El cisne de Vilamorta, pp. 67-68

Allá abajo, muy profundo, corría el Avieiro , y visto desde la altura podía compararse a la hoja de acero que, blandida, culebrea y refulge. Enfrente la
montaña, donde se escalonaban, a manera de gradas de colosal anfiteatro, hileras de paredones de sostenimiento para las viñas, construidos con piedra blancuzca; y las listas claras sobre el fondo verde hacían bizarra combinación, destacándose en ella el rojo tejado de algún palomar o casa solariega, y en la cima del monte el verdor más sombrío de los pinares.

Emilia Pardo Bazán, El cisne de Vilamorta, pp. 67-69.

Una pena, ya que en el año 2024, durante nuestra visita a O Pazo, el lugar distaba lejos de lo que Emilia Pardo Bazán describía en sus libros y eso que la aldea y los valles de la cuenca fluvial del Avia siguen teniendo ese punto de inspiración.

El pazo de Banga está abandonado a su suerte, por partes usado como establo y alpendre. Una pena observar los balcones desde los que Emilia sentía la inspiración que le proporcionaba la comarca de O Ribeiro.

Se pueden apreciar en frente de la edificación, los balcones que probablemente albergaban los jardines del pazo de Banga. Además, veremos varias vides que probablemente hayan conocido a la propia Emilia.

O Carballiño

El pazo de Banga no es un pazo más, es un lugar de inspiración y sentimiento. Esperemos que pueda salir de su situación de ruina y lograr que por lo menos conserve la esencia que inspiró a esta gran escritora en sus obras.

Camino al Pazo de Banga

Bibliografía

  • Los espacios gallegos de Emilia Pardo Bazán, Francisca González Arias, (BOSTON UNIVERSITY)
  • Entre literatura e historia: notas sobre la cultura de los pazos. Pegerto Saavedra. Universidad de Santiago
  • Roteiro polos espazos vitais e literarios de Emilia Pardo Bazán en Ourense. Xunta de Galicia

Más fotos

Mapa – Localización


  1. El escudo que describe Emilia Pardo Bazán no corresponde con el de la fachada del Pazo de Banga. ↩︎

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