Caldas de Brués

Caldas de Brués

El manantial de las Caldas de Brués, en Boborás, se sitúa en el margen izquierdo del río Viñao, a tan solo unos metros de su cauce y en las proximidades de los núcleos de Riande, Conchouso, Souto y Fontenla.

Dicen que la utilización de las aguas minero-medicinales de Brués ya era conocida por los romanos, aunque no existen pruebas de esta afirmación. Como todos los balnearios y fuentes termales de Galicia alcanzó su máximo apogeo en las últimas décadas del siglo XIX, cuando llegó a superar los 500 agüistas por año. De aquella tan solo existían pequeñas charcas cubiertas con un techo de ramas.

Manantial

En la actualidad existen una gran pila excavada en la misma roca en donde se localiza la surgencia y muy cerca los restos de una pequeña caseta que debió servir como vestuario hace décadas.

El agua del manantial de Brués tiene un caudal de 4 litros por segundo y la temperatura alcanza los 27,4º. Sus aguas se caracterizan por sus gases y los depósitos blanquecinos que junto con su característico olor a huevos podridos nos hacen comprobar sus cualidades químicas. Presentan una mineralización débil, bicarbonatadas sódicas, fluoruradas y sulfuradas.

El doctor y profesor Luis Rodríguez Míguez, uno de los mayores defensores de la balneoterapia fallecido en 2016, se refería a las aguas de las Caldas de Brués como “las mejores aguas de Europa”.

Sus principales indicaciones terapécuticas están relacionadas con el aparato digestivo, hígado, reuma, artritis, enfermedades metabólicas (diabetes, gota, obesidad), vías respiratorias y sobre afecciones dermatológicas.

Junto a las termas y sobre el río Viñao tenemos el antiguo Ponte das Poldras y sobre la elevación contigua los restos de un yacimiento histórico medieval denominado O Orcellón.

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