Foxo de lobo de Campo doble convergencia

Trampas seculares: Foxos do Lobo

En la actualidad el lobo en Galicia no tiene ningún depredador natural, excepto uno que vale por muchos, el hombre. Según diversos estudios Galicia podría albergar el 30 % del lobo de la Península, alrededor de 700 ejemplares como mucho.

En muy pocos lugares de España el lobo es un animal protegido y en Galicia es considerado un animal cinegético, es decir que se puede cazar, aunque con ciertos matices. Según el plan de gestión del lobo se trata de una especie a la que se debe garantizar su viabilidad y mantener una población estable. En Galicia no se trata como un animal en riesgo y cuando este choque con los intereses humanos podrá ser cazada para mantener y disminuir su población ante ataques recurrentes. Además de esta caza permitida debemos contar las muertes acaecidas por cazadores furtivos de los que se cree detrás del 20% de muertes anuales del lobo en Galicia.

Lobo ibérico

Nuestros vecinos de Portugal tienen prohibida la caza del lobo y es un animal completamente protegido. Sin embargo las pobres manadas no entienden de fronteras políticas y al cruzar los límites entre los dos países de un paso a otro pasan de estar protegidos a estar a expensas de batidas organizadas.

Bien es verdad que existen ataques a ganado y muchos lo consideran un gran problema, aunque se supone que la Xunta paga las piezas devoradas. Según hemos leído una posible solución pasa de nuevo por “lo autóctono” pues existen razas bovinas que se defienden del lobo y no son atacadas, como el caso de la todo terreno y excelente cachena y la raza caldelá. Una buena defensa que además parece tener a raya a los lobos son también los mastines.

Mastín y cachenas en Olelas. Entrimo.

Hasta la segunda mitad del siglo pasado el lobo no corría ningún riesgo e incluso su número era enorme. En los años 70 la matanza indiscriminada lo convirtió en una especie vulnerable y a poco estuvo de desaparecer.

Hoy en día la amenaza para el hombre es nula y para el ganado presenta mínimos riesgos que se debería asumir sin contemplaciones. Sin embargo y como comentamos antes, hace años y no digamos siglos, el lobo era un animal muy habitual de nuestras sierras y suponían un verdadero y grave problema para las comunidades que se sustentaban en buena medida con el ganado.

FOXOS DO LOBO

Para intentar frenar en pequeña medida los ataques del lobo se idearon una serie de trampas que fueron usadas ya desde épocas medievales y algunas hasta mediados del siglo XX. Muchos restos de ellos han llegado hasta nuestros días y otros han sido reconstruidos y puestos en valor. Hoy en día se conocen la existencia de más de 200 foxos do lobo en el noroeste de la Península.

Existían varios tipos de foxos que describiremos a continuación.

Las trampas iban desde los agujeros en el suelo más simples que eran recubiertos con vegetación hasta complejas estructuras de mampostería con cientos de metros en muros.

Foxo da cabrita

Su referencia nos indica el nombre del animal que normalmente se dejaba dentro de un foso de forma circular de piedra. Sus gemidos incesantes atraían al lobo hambriento hacia una presa bien fácil. Solían construirse junto a salientes rocosos o laderas de montañas de tal forma que el lobo pudiera entrar sin dificultad pero que una vez dentro no pudiera salir debido a que los muros superaban habitualmente los dos metros. Una vez la cabrita dejaba de balar los vecinos sabían que el lobo había caído en la trampa y tan solo debían ir a darle muerte.


Foxos en forma de “v”, convergentes y de doble convergencia

Se trataba de largos muros, a veces de cientos de metros, que convergían en un punto en donde existía un foxo circular de varios metros de profundidad. Algunos fosos de este tipo en épocas medievales tenían sus “muros” creados con material vegetal y por ello es posible que algunos fosos simples también contaran con paredes convergentes de los que como es lógico no quedaría nada.

Foxo de doble convergencia en Covelo
Foxo do Lobo de Campo, ejemplo de doble convergencia

La idea era sencilla. Ciertos días del mes la gente debía colaborar en la caza del lobo y por ello se repartían en grupos por el monte para que con perros y con mucho ruído lograran llevar a la presa hasta los muros y así no tener escapatoria y caer directamente en la trampa. En el foso podía ver piedras puntiagudas de pizarra como algún caso en Lugo o bien estacas de madera afiladas. A veces se le daba muerte directamente con lanzas y otras armas.

Foxos en forma de cruz

Los más raros, de hecho solo se conocen dos en toda la Península y casualmente ambos están en Galicia y en la provincia de Ourense. Se trataba de cuatro muros formando una cruz en cuya convergencia estaba el foso. De esta forma la trampa abarcaba los cuatro puntos cardinales y era más sencillo cazar al lobo. Uno de ellos es el Foxo do Lobo de Covateiras, en Bande :

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El otro está muy cerca del embalse de Cenza en Vilariño de Conso:

Trampas naturales

Se cuenta que en algunos lugares con grandes precipicios como la zona de los cañones del Sil los lobos eran empujados hacia ellos y así precipitarse al abismo.

Foxos de lobo de Xente

Bueno, de estos no vamos a hablar en este momento, pero que sepáis que en algunas zonas de Galicia existe la tradición popular que alguno de los fosos hablados anteriormente también era utilizado para intentar cazar a los licántropos.

La caza del lobo muchas veces se festejaba como un gran triunfo e incluso se mostraba por los pueblos la presa ya muerta para que los vecinos vieran la hazaña.

Como curiosidad comentar que en el norte de Portugal, en Arcos de Valdevez, cuando el lobo caía en la trampa era el hombre más valiente el que se introducía en ella para darle muerte.

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