Puentes romanos en Galicia

Los puentes romanos de Galicia mejor conservados

Los romanos entraron en la Península en el año 218 a.C con el pretexto de cortar los suministros a las tropas cartaginesas, quienes ponían en peligro el poder de Roma. Sin embargo muy pronto se dieron cuenta de las fuentes inagotables de recursos que esta parte del continente les podría aportar y no tardaron en ponerse “manos a la obra” y conquistar el resto de la Península. Aunque contaron con diferentes pactos con tribus, no les fue nada fácil, sobre todo el noroeste peninsular, a lo que ellos llamarían Gallaecia.

El poder romano era enorme y Gallaecia no contaba con una unidad definida militarmente por lo que las posibles uniones de tribus galaicas no fueron suficientes para rechazar el inmenso poder y organización de las legiones romanas.

Parcialmente sometida la población, los romanos se apresuraron a mejorar y construir una red viaria que hiciese más fácil y rápida la explotación de recursos naturales y humanos de Gallaecia con el fin de una comunicación fluida con la capital del Imperio.

Que los romanos eran grandes ingenieros no lo duda nadie. Acueducto de Segovia

Construyeron las vías XVIII, XIX y XX y diferentes ramales como el que unía Ourense con Lugo. De estas calzadas queda bien poco, tan solo restos como miliarios, de mansiones, pequeños tramos totalmente desconfigurados y poco más ya que muchas de las vías medievales y modernas carreteras aprovecharon los trazados de estas vías romanas.

La difícil orografía de Gallaecia provocó que los romanos tuvieran que tirar de ingeniería para vadear los ríos y valles gallegos por lo que una de sus principales obras fueron los puentes.

En Galicia encontraremos una cantidad ingente de “puentes romanos” o así los denominan muchos y los creen como tal. Pero la realidad es bien diferente. Los puentes originales a pesar de su buena factura sufrieron el devenir de los tiempos y la mayor parte de ellos no resistieron y tuvieron que ser modificados y ampliados numerosas veces a través de los siglos, por lo que la fábrica romana se perdió casi totalmente quedando reducida a las bases y a algunos arranques de arcos.

Un puente de piedra centenario, pero no por ello romano. Río Alén

La mayoría de los puentes de piedra que vemos en nuestros ríos, cuyo origen ya se pierde en la memoria, no pasan del siglo XVIII, cuando la arriería alcanzaba el máximo exponente y las ciudades demandaban productos constantemente y el tránsito y rapidez eran fundamentales para el comercio. Recordemos que estos puentes de arco precisaban de una gran inversión, tanto económica como humana. Muy pocos de nuestros puentes conservados son góticos y menos aún quedan románicos.

Sin embargo aún queda algún puente que prácticamente ha aguantado intacto después de 2000 años y que siguen desafiando el paso del tiempo y uno de ellos también al tráfico. Quizás los dos que vamos a ver ahora sean los únicos puentes que podremos denominar como “puentes romanos” de verdad, o por lo menos los que más rasgos han conservado desde su construcción.

El primero de ellos pertenece a la Vía XVIII, aquella que desde Brácara continuaba hasta Asturica para aprovechar todos los recursos minerales que estas comarcas aportaban. En tierra de los tiburos se encontraron con el sinuoso y profundo valle del Bibei y aunque su máxima era la línea recta no tuvieron más remedio que hacer una vía sinuosa para descender el valle y para cruzarlo construir el mítico Ponte Bibei. Este puente lleva soportando tráfico desde hace mucho tiempo y parece que así vaya a seguir por mucho más. Pero ahí está, desafiando a los siglos y la civilización actual.

Ponte Bibei
Ponte Bibei, de rasante recta, arcos de medio punto y tajamares adosados y cortados antes del pretil , rasgos comunes de la arquitectura romana.

Opus quadratum
Opus quadratum, técnica constructiva romana muy utilizada.

El segundo de los puentes romanos mejor conservados también tiene que ver con la Vía XVIII y también está en Ourense aunque este se encuentra en un ramal que desde el Aquis Querquennis de Bande se dirigía a Castromao en Celanova en dirección a Ourense. Para llegar hasta allí debían cruzar el río Arnoia y lo hicieron en Freixo con un magnífico puente que aún hoy podremos ver en buena parte de su estado original. Se denomina Ponte Freixo.

Ponte Freixo, con las mismas características que el anterior, aunque con alguna actuación más o menos acertada.
De nuevo la técnica del opus quadratum

Y estos son los dos puentes verdaderamente romanos que se conservan en Galicia. Si conocéis algún otro con motivos de ser llamado romano aquí estamos para escucharos.



5 thoughts on “Los puentes romanos de Galicia mejor conservados”

  1. Me gustaria conocer la historia de la construccion del puente romano (asi se lo llama) que atraviesa el rio Miño situado en la misma ciudad de Ourense. Tiene un cartel que dice PONTE ROMANA. Gracias por vuestra atencion.🇦🇷🇪🇸❤

  2. Pontepedriña, no Val do Limia, na Via XVIII, á altura da presa das Conchas (Muiños-Llbeira). A ponte está, actualmente, baixo as augas do encoro. Quizais as xeracións futuras poidan desfrutar dela, cando desapareza a represa.

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