botafumeiro

Los infortunios del Botafumeiro

Esta entrada va dedicada a un objeto que siempre me ha causado con su bamboleo gran admiración y no por el olor que desprende tan purificador en su esencia ya que dicen que el humo que desprende, refleja las buenas oraciones que ascienden a Dios, sino por ese instintivo miedo a que aterrice en su vuelo compasado. No sé si os habéis preguntado alguna vez si este objeto que sobrevuela vuestras cabezas se ha caído alguna vez, yo sí, así que tocó visitar muchos sitios para descubrir todo sobre este bólido que mide 1,5 metros de alto, y está decorado con los símbolos de Santiago. Alcanza en sólo minuto y medio una velocidad de 68 kilómetros por hora y una altura de 20 metros.

Le llamaban «Turibulum Magnum» más conocido como el rey de los incensarios (no lo hay más grande), el botafumeiro o el que echa humo siempre nos emociona con su danzar. El término botafumeiro fue acuñado por Neira Mosquera en un artículo que escribió para la revista Galaica y era “vota fumeiro” como en realidad lo bautizó él. Siempre ha sido un objeto ritual fascinante para todo aquel que se acerque a la meca gallega. Deciros que es el souvenir más comprado de la capital compostelana.

Historia

Tradición

Según la tradición, el uso del incensario en la catedral comenzó en el S.XI, Los motivos bien distintos a los de la actualidad y a los de mandar un mensaje al divino. Su función no era otra que camuflar los malos olores en el templo de peregrinos sudorosos y desaseados. Con respecto al tamaño del botafumeiro debéis tener en cuenta que se permitía a los peregrinos dormir en el interior, lo que provocaba un olor muy desagradable y concentrado. De ahí la necesidad de tener un incensario tan grande

Textos

Ya sabemos de su existencia en el año 1322, cuando el mismo Códice Calixtino nos habla del «Turibulum Magnum» . Sus orígenes fueron rudimentarios era sostenido con vigas de madera que dieron paso a su transformación a finales del S.XVI en un complejo sistema a prueba de caídas.

cuerdas de botafumeiro

Pocos son los accidentes que se cuentan del botafumeiro, nos parecen escasos sabiendo que para ponerlo en movimiento son precisos ocho hombres que se conocen como «tiraboleiros». Lo traen cargando desde el museo de la Catedral lleno de incienso y carbón, sí ese humo que proyecta no es otra cosa. Lo atan a la maroma que es eso que pende frente al altar mayor con tres gruesos nudos (estarás rezando para que sepan hacer un buen nudo). A 1,65 metros de altitud va de un lado al otro dejándonos a todos pasmados, en total 17 ciclos de vaivén que los recordaremos toda la vida con ese nudo en el estomago de «que no salga disparado». También son los tiraboleiros los encargados de frenar su recorrido, colgándose sobre él para descender su velocidad.

Accidentes del Botafumeiro

Lo que nos ocupa hoy son los accidentes ¿hubo muchos? Pues en realidad no, muy pocos para el peso que sostienen esas cuerdas. Os diré que en un principio pesaba 100 kg cuando estaba lleno de carbón e incienso. En la actualidad es de latón bañado en plata y pesa algo más de 60 kg, así ¿te asusta menos? A mi no.

En la historia

Dos son los accidentes que sufrió en la antigüedad, el primero el día del Apóstol del año 1499. Este día se honraba a la princesa Catalina de Aragón, igual te suena más la del corazón negro, con tan mala suerte que el Botafumeiro salió volando y se estampó contra la puerta de Platerías. El artefacto quedó totalmente inutilizado, aplastado, eso lo sabemos pero no se habla de accidentados, si los hubo, fueron invisibles. ¿Cómo sucedió? pues se rompió una de las cuatro cadenas que sostenían el cuerpo principal y sus compañeras no pudieron soportar el peso solas. Comentarte que antes lo que lo sostenía eran cuerdas de hechas de cáñamo o esparto.

La leyenda urbana, alimentada durante más de 500 años, «sostiene» que el incensario atravesó el rosetón y fue a dar a la fuente de los caballos, pero ¿eso hubiese sido imposible?, las leyes físicas no lo permiten aunque quizás sí un milagro.

El segundo fallo histórico tuvo lugar el 23 de mayo de 1622. El Botafumeiro, que entonces era de plata maciza se precipitó encima de los tiraboleiros pero éste encima debió ser al lado porque ninguno sufrió daño alguno.

En la actualidad

En la actualidad dos accidentes son los más famosos. Cuentan de un tercer accidente en un 25 de julio sin año por concretar (acaecido entre 1950 y 62). Un clérigo bajó desde el altar sin calcular la velocidad del Botafumeiro, cuando se dio cuenta, lo tenía encima. El aparato se lo llevó por delante, y hubo que llevarlo pitando al hospital. Tenía rotas tres costillas, literalmente se lo llevo el botafumeiro por delante, un atropello accidental marcado por un descuido en el que el botafumeiro poco tuvo que hacer. Hablamos ahora del cuarto, el más cercano en el tiempo, el protagonista un alemán. «Había un congreso en el Hostal, y los participantes contrataron una misa con Botafumeiro.» El grupo embobado se fue acercando peligrosamente, mirando hacia arriba, y en uno de esos instantes finales de vuelo bajo, el pie del incensario se topó con la cara de uno, rasgándole toda la cara y rompiéndole el tabique. Como dato ver volar el Botafumeiro fuera de las fechas especiales costará una cantidad de entre 400 – 450 €.

Aviso Importante: Hasta nuevo aviso, debido a reformas en el interior de la Catedral, no se podrá apreciar el Botafumeiro en acción. Solo pudiendo ser admirado tan sólo en año Santo o fechas señaladas como:

Epifanía del Señor: 6 de enero
Domingo de Resurrección
Ascensión del Señor
Aparición del Apóstol-Clavijo: 23 de mayo
Pentecostés
Martirio de Santiago: 25 de julio
Asunción de María: 15 de agosto
Todos los Santos: 1 de noviembre
Cristo Rey
Inmaculada Concepción: 8 de diciembre
Navidad: 25 de diciembre
Traslación del Apóstol Santiago: 30 de diciembre

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *