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Soy una tremenda enamorada de la cultura popular, de los relatos transmitidos a través de los siglos oralmente, son nuestras leyendas. Historias relatadas por nuestros mayores provistas de la mejor lección y es que en materia de cultura popular estamos sobrados.

GALICIA ENCANTADA

Los gallegos tenemos leyendas de amor, históricas, de cuento, hasta por tener, tenemos las más macabras y dignas de la mejor película de terror. Las leyendas disponen de introducción, trama y desenlace, en el que cada uno saca su propia enseñanza o conclusión. Si en algo creemos en mi tierra es en el saber popular, en el esfuerzo, en la recompensa… Sabemos que la vida a veces da traspiés, en que nada resulta fácil si no se lucha por ello pero también creemos en ese destino en el que a veces el tan famoso karma da su merecido a quién se lo merece. Y es que la muerte en nuestras leyendas en ocasiones no es el final o el castigo suficiente, muchos de nuestros protagonistas pasan a un vagar eterno por Galicia, convirtiéndose en almas en pena por nuestra tierra.

Las leyendas fueron para mi tierra una vocecilla de cuidado, estate atento, de recuerda y sobre todo fueron las que al calor de una lareira nos dieron la mejor de las películas, esa en la que los personajes son hechos a tu medida y el final se adapta a cada uno. Es por esto quería acercaros a nuestra lengua porque as leyendas fueron contadas en ella, no te preocupes que las tienes todas traducidas. Las he puesto primero en gallego para invitaros a acariciar nuestro más profundo sentir y es que nuestra lengua materna lo cuenta todo con la dulzura de una madre, la chispa de una abuela y el toque de atención de esa gran cantareira que avisa.

Comparto con todos 5 leyendas y espero que tengan con vosotros la continuidad que se merecen.

LEYENDAS GALLEGAS

Iglesia de Santa María do Cebreiro A Real es el primer templo que se encuentra un peregrino al entrar el la Comunidad de Galicia si recorre el Camino de Santiago. Es un ejemplo de arquitectura prerrománica, ya que su antiguedad se remonta al año 872 (S.IX). Una de las referencias más antiguas es del año 1072, en donde el templo pasa a depender de los monjes benedictinos franceses.

O SANTO MILAGRE

O Santo Milagre do Cebreiro

No lugar de O Cebreiro, concello de Pedrafita (Lugo) houbo un mosteiro do que hoxe só se conserva a igrexa, que dispoñía dun hospital para atender aos peregrinos, en funcionamento ata o ano 1858. Conta a lenda que nos días de néboa os monxes facían soar a campá para orientar aos peregrinos perdidos.

O Santo Milagre

Alá polo ano 1300, había un crego na parroquia do Cebreiro que nun día de forte zarracina e mesta nevarada estaba a dicir misa na deserta igrexa. Mais, cando estaba a consagrar a hostia e o cáliz, entrou no templo Xoán Santín, un devoto veciño de Barxamaior. O cura mirouno con sorpresa e, amolado, murmurou: Mira que vir con este tempo dende tan lonxe, e só para axeonllarse diante dun pouco e pan e viño! Non rematara de dicir a frase cando viu que a hostia se convertía en carne e o viño en sangue. Foi tal a impresión que o crego caeu ao pé do altar, morto. A carne o sangue gárdanse en dúas ampolas de vidro nunha fornela de granito xunto ao altar do santuario. Dise que a imaxe románica da Virxe co Neno inclinou a cabeza para ver mellor o milagre que axiña foi difundido por toda Europa. O escudo de Galiza incorporou como símbolo o cáliz do milagre.

A lenda foi recollida polo beneditino P. Yepes a comezos do século XVIII.

El santo milagro de Cebreiro

En el sitio de O Cebreiro, Pedrafita (Lugo) había un monasterio del que solo se conserva la iglesia hoy, que tenía un hospital para los peregrinos, que funcionó hasta 1858. La leyenda dice que en los días de niebla los monjes tocaban el timbre para guiar a los peregrinos perdidos.

El santo milagro

En el año 1300, había un cura en la parroquia de O Cebreiro que estaba dando misa en la iglesia desierta en un día de viento y nieve. Pero cuando estaba consagrando la hostia y el cáliz, entró en el templo un vecino devoto de Barxamaior. El sacerdote lo miró asombrado y enfadado, murmuró: “¡Mira que venir con este tiempo desde tan lejos, y solo para arrodillarte delante de un poco de pan y de vino!” No había terminado de decir la frase cuando vio la hostia convertirse en carne y vino en sangre. Fue tal impresión que el cura cayó al pie del altar, muerto. La carne y la sangre se almacenan en dos viales de vidrio en una estufa de granito al lado del altar del santuario. Se dice que la imagen románica de la Virgen con el Niño inclinó la cabeza para ver mejor el milagro que pronto se extendió por toda Europa. El escudo de Galicia incorporó como símbolo el cáliz del milagro.

La leyenda fue recopilada por Benedictine P. Yepes a principios del siglo XVIII.

En plena Serra dos Ancares, en el municipio de Cervantes y en medio de un marco natural incomparable se localiza el Castillo de Doiras, en el lugar de Ponte de Doiras, llamado también Ponte da Ferrería por su cercanía a la herrería de Fonquente. El nombre de “ponte” se debe a la cercana situación de un puente medieval que cruza el río das Casas.

ALDHARA

Una leyenda unida a un castillo es la de Aldhara. En Galicia hay muchas leyendas que llevan incluída transformación en animales salvajes. Esta es una leyenda dramática que llevaba grabado un haz caso y nada de escapar con enamorados.

A cerva branca dos Ancares

Impresionante o castelo, situado na parroquia de Vilarello, concello de Cervantes (Lugo), no que que vivían os protagonistas desta lenda. O castelo, tamén coñecido como Castelo da Ponte de Doiras, Ferreira ou da Ferreiría, foi construído no século XV nun rochedo sobre o río Cancelada e a 700 metros de altitude que o facía practicamente inexpugnable.

Nun tempo impreciso vivían neste castelo unha moza chamada Aldara, o seu irmán Egas e o pai de ambos, de nome Froiaz. Aldara e Aras, o fillo doutro cabaleiro dun castelo veciño, namoráronse e anunciaron casamento mais un día a moza desapareceu e por máis que a buscaron familiares e criados non deron con ela por ningures. Un tempo despois abandonaron o busca.
Uns anos máis adiante, un día de moita neve, Egas foi de caza e deu cunha rara e fermosa cerva branca. Armou o arco e dun só disparo matou o animal. Como era tan grande non puido levala el só para a casa así que decidiu cortarlle unha das patas dianteiras e gardala no fardelo para amosarlla ao pai como proba da súa fazaña.
Cando chegou á casa e sacou do saqueto a pata da cerva o que atopou foi unha man cun anel que pai e fillo recoñeceron en seguida como o mesmo que levaba Aldara cando desaparecera. Pai e fillo correron na procura do corpo agochado no monte e cando o atoparon, como era de supoñer, xa non tiña figura de cerva senón a de Aldara pero sen a man que lle cortara o irmán (véxase a ilustración de X. Manuel Segade).

La doncella cierva

Se dice que hace muchos años, cuando todavía los abuelos de nuestros abuelos no habían nacido, vivía en un castillo de tierras de Cervantes un señor llamado Froyás, de ya más que de mediana edad, que tenía dos hijos: el mayor, varón, tenía por nombre Egas, y su hermana, Aldara.
Los dos hermanos se querían mucho, y aun cuando la tierra es muy fragosa, algunas veces iban juntos a dar un paseo a caballo.
Aldara, que era una hermosa doncella, tenía un enamorado admirador, el joven Aras, hijo del señor de otro castillo de la misma comarca, y como sus padres no se llevaban mal entre sí, parecía que el casamiento no había de tardar mucho tiempo en efectuarse.
Pero una tarde, a la hora de la comida, no apareció Aldara en su lugar habitual. Preguntó su padre por ella y preguntó también el hermano. Nadie supo decir nada, nadie sabía dónde podría hallarse. Se registró todo el castillo de arriba abajo; pero Aldara no apareció. Al fin, un ballestero que había estado de guardia en la puerta del castillo dijo que la vio salir, al mediar la tarde, y que le pareció que iba hacia el riachuelo que corría al pie del monte en el cual se asentaba el castillo.
Temiendo una desgracia, allá fueron padre e hijo, con escuderos y criados a recorrer la ribera. Pero nada pudieron encontrar a pesar de sus detenidas y minuciosas pesquisas.

Enviaron entonces un mensajero al castillo de Aras. El muchacho se presentó desconsolado, acompañado de sus gentes, y todos juntos emprendieron una búsqueda general por los montes y bosques de los alrededores y por las pallazas y caseríos; pero sin obtener mejor resultado.
Después de algunos días de indagaciones inútiles, y ya dada por definitivamente perdida Aldara, dedujeron que podría haber sido muerta por algún jabalí o por algún oso, o tal vez destrozada y comida por los lobos.
Transcurrió mucho tiempo; ya nadie se acordaba de Aldara, de no ser su padre y su hermano, que todavía la añoraban considerándola muerta.
Un día Egas, andando de caza, llegó a un bosquecillo de la montaña en busca de un galo monteiro, un urogallo. Cuando volvía hacia el castillo con la pieza colgada de la cintura, quedó sorprendido al ver una hermosa cierva blanca, blanca como el campo de la nieve, que retozaba plácidamente.
Armó apresuradamente la ballesta y con certero tiro envió una flecha a la cierva que, herida de muerte, cayó derribada sobre la hierba.
Fue tan rápido el encuentro, que no pensó en que estando solo y a pie no podría llevar aquella preciosa carga. Entonces, con su cuchillo de monte, cortó una de las patas delanteras de la cierva, la guardó en su zurrón y, observando bien el lugar en donde se hallaba, pensando en volver con los criados que pudieran recoger y transportar la cierva, siguió camino del castillo.
Cuando llegó, contando a su padre tan extraordinaria caza, sacó del zurrón la pata de la cierva. Ambos quedaron horrorizados: en lugar de la pata, lo que Egas halló en la bolsa fue una mano; una mano fina, blanca, suave; una mano de doncella hidalga. Y en uno de los dedo de aquella mano lucía un anillo de oro con una piedra amarilla. El anillo que llevaba Aldara.
En seguida, corrieron en loca cabalgada monte arriba, hasta el lugar donde Egas había derribado la cierva. Allí estaba, tendida en el suelo, la infortunada Aldara, con su vestido blanco en el que, junto al pecho, una gran mancha de sangre señalaba el lugar por donde la flecha había herido el corazón de la joven. Y en un brazo faltábale la mano.

Leandro Carré Alvarellos, Las leyendas tradicionales gallegas, Madrid, Espasa Calpe, 1978, págs. 118-120.

LANZAROTE DE TOUR

Nos vamos a Melide donde nos encontraremos con el cruceiro más antiguo de Galicia y una historia en la que un peregrino no concluyó su peregrinaje a santiago pero sí lo hizo su corazón.

O Corazón do cabaleiro

Esta lenda está ambientado en Melide e cargada de interrogantes. A data do relato é descoñecida, pero debe referirse ó século XVII ou XVIII, posiblemente anterior o ano 1763. Isto conta a lenda extraída da “Crónica da Casa de Bouillon” sobre o pasamento dun cabaleiro con fama de  santo da estirpe De la Tour D´Auvergne (Casa de Bouillon), sobre unha translación do corazón do cabaleiro ós pes do Apóstolo Santiago.

Lenda do cabaleiro Lanzarote de la Tour

Conta a lenda “que un cabaleiro chamado Lanzarote de la Tour d´Auvergne, pertencente a nobre casa de Boullion iba en peregrinación a Santiago. No seu camiño á cidade do Apóstolo fixo parada no Hospital de peregrinos da vila de Melide, onde faleceu. Os seus criados levaron o seu corazón nunha caixa de prata ós pes do Apóstolo, regresando logo con el a Sedán, onde tiña fama de Santo”.

Leyenda del caballero Lanzarote de la Tour

Esta leyenda está ambientada en Melide y llena de interrogantes. Se desconoce la fecha de la historia, pero debe referirse al siglo XVII o XVIII, posiblemente antes del año 1763. ´Auvergne (Casa de Bouillon), sobre una traducción del corazón del caballero a los pies del Apóstol Santiago.

Cuenta la leyenda “que un caballero llamado Lanzarote de la Tour d´Auvergne, perteneciente a la noble casa de Boullion, estaba en peregrinación a Santiago. En su camino a la ciudad del Apóstol, se detuvo en el Hospital de Peregrinos en el pueblo de Melide, donde murió. Sus sirvientes llevaron su corazón en una caja de plata hasta los pies del Apóstol, y luego regresaron con él a Sedán, donde tenía la fama de Santo “.

FLORALBA

Floralba e o peregrino

Nunha noite de invernía, de chuvia, lóstregos e friaxe, un peregrino sube pola ladeira do monte Landín, no alto do cal se atopa o castelo do Sobroso. Chega exhausto pola camiñata e pide que lle permitan pasar a noite ao abrigo. O señor do castelo, don Fiz Sarmiento, home piadoso, ábrelle as portas e dalle algo de comer. Vendo o seu deteriorado estado decide que fique uns días no castelo recuperando as forzas, e explícalle que el deberá marchar de seguida cos seus homes a Granada, que os Reis Católicos pediron a súa axuda para expulsar de Granada aos mouros pero que, na súa ausencia, será atendido pola súa dona, Floralba.
Ao albor do outro día, don Fiz marcha cos seus homes. Na súa ausencia, o peregrino, engaiolado polos encantos da condesa, non tarda en tentar acadar o seu favor. E tanto insiste que acaba por namorar á moza. Pouco despois, chegan novas de que don Fiz retorna vencedor da guerra. Floralba, inqueda e temerosa da reacción do seu esposo, decide fuxir co peregrino.
Cando o conde chega ao castelo e se decata do acontecido, reacciona con rabia e carraxe e comeza a impartir ordes precisas: que se recollan todas as cousas de Floralba, que se apilen fóra do castelo e que se lles prenda lume. E prohibe que o seu nome volva a ser pronunciado. Logo péchase na Torre da Homenaxe, onde fica encerrado varios días, chorando a ingratitude da súa dona.

Unha tarde escóitanse uns golpes no portón da entrada e o vixía anuncia a chegada de Floralba ao castelo. Don Fiz sube ao alto da Torre para impedirlle a entrada. Ela pídelle que lle abra as portas, suplica o seu perdón, pero o conde négase. A condesa explícalle que na súa fuxida, o peregrino foi atacado por unha besta e que morreu ao caer nun pozo preto de alí, na Picaraña. Don Fiz négase a abrirlle as portas e volve a refuxiarse na Torre da Homenaxe. Floralba segue suplicando o perdón sen obter ningunha resposta do seu marido. Vai caendo a noite, unha noite clara, de lúa chea, e Floralba segue dando voltas arredor do castelo. A piques da alborada, o seu corpo cae rendido e, pouco a pouco, váiselle a vida. Cando avisan a don Fiz, acude de seguida, recolle o corpo da súa dona, sube de novo ao alto da Torre da Homenaxe e tírao con forza á ladeira do monte mentras berra con desesperación que ninguén se atreva a tocar aquel corpo; que ninguén ouse enterralo e que deixen que os animais acaben con el.

E como nin o corpo do peregrino nin o de Floralba foron sepultados en terreo santo, as súas almas foron víctimas dunha maldición: nas noites sereas, nas noites claras, de lúa chea, a pantasma de Floralba aparécese dando voltas arredor do castelo e suplicando que lle abran as portas sen obter resposta; nas noites de invernía, de chuvia, lóstregos e friaxe, a pantasma do peregrino aparécese ao pé do monte Landín, gabeando pola ladeira pero sen acadar nunca o castelo porque a piques de chegar á porta, volve a aparecer ao pé do monte e inicia de novo a subida. Esta maldición leva implícito outro castigo: a condea a non volver a atoparse nunca, nin sequera coma pantasmas.

Texto remitido polo escritor Manrique FERNÁNDEZ, natural de Cospeito (Lugo) e residente en Ponteareas (Pontevedra)

Floralba y el peregrino

En una noche de invierno, de lluvia, relámpagos y de frío, un peregrino sube por la ladera del monte Landín, en la cima del cual se encuentra el castillo de O Sobroso. La caminata lo agota y pide que se le permita pasar la noche en el refugio. El señor del castillo, Don Fiz Sarmiento, un hombre piadoso, abre las puertas y le da algo de comer. Al ver su estado deteriorado, decide dejarlo quedar en el castillo por unos días, para que recupere sus fuerzas, y le explica que debe marchar con sus hombres a Granada de inmediato, que los Reyes Católicos pidieron su ayuda para expulsar a los moros de Granada, pero que en su ausencia , será atendido por su esposa, Floralba.

Al amanecer, Don Fiz marcha con sus hombres. En su ausencia, el peregrino, envuelto por los encantos de la condesa, no se demora en tratar de alcanzar su favor. Y tanto insiste en que termina saliendo con la chica. Poco después, llega la noticia de que Don Fiz regresa como el ganador de la guerra. Floralba, ansiosa y temerosa de la reacción de su esposo, decide huir con el peregrino.

Cuando el conde llega al castillo y se da cuenta de lo que sucedió, reacciona con ira y enojo y comienza a emitir órdenes precisas: que se recojan todas las pertenencias de Floralba, que se apilen fuera del castillo y que se quemen. Y prohíbe que se pronuncie su nombre nuevamente. Luego se encierra en la Torre del Homenaje durante varios días, llorando por la ingratitud de su esposa.

Una tarde, se escucha un golpe en la puerta de la entrada y el reloj anuncia la llegada de Floralba al castillo. Don Fiz sube a la cima de la Torre para evitar que entre. Ella le pide que abra las puertas, le pide perdón, pero el conde se niega. La condesa le explica que en su huida, el peregrino fue atacado por una bestia y que murió al caer en un pozo cercano, en la Picaraña. Don Fiz se niega a abrirle las puertas y vuelve a refugiarse en la Torre del Homenaje. Floralba continúa pidiendo perdón sin obtener ninguna respuesta de su esposo. Cae la noche, una noche despejada, luna llena, y Floralba sigue dando vueltas alrededor del castillo. Al borde del amanecer, su cuerpo cae rendido y, poco a poco, la vida se le va. Cuando se lo notifican a Don Fiz, va de inmediato, recoge el cuerpo de su esposa, sube de nuevo a la cima de la Torre del Tributo y lo tira hacia la ladera mientras grita desesperado que nadie se atreva a tocar ese cuerpo; que nadie lo entierre y que sean los animales los que lo eliminen.

Y como ni el cuerpo del peregrino ni el de Floralba fueron enterrados en tierra santa, sus almas fueron víctimas de una maldición: en las noches de serenas, en las noches despejadas, en la luna llena, el fantasma de Floralba aparece girando alrededor del castillo y suplicando que abran sus puertas sin obtener una respuesta; En invierno, de lluvia, rayos y noches frías, el fantasma del peregrino aparece al pie del monte Landín, bajando la ladera pero nunca llegando al castillo porque a punto de llegar a la puerta, reaparece al pie de la montaña y comienza a la subida de nuevo. Esta maldición implica otro castigo: nunca se volverán a encontrar, ni siquiera como fantasmas.

SOMBRA DA CATEDRAL

Nos situamos en la meca del camino de Santiago su Catedral. Todos tenemos claro que la sombra no es más que la proyección de la luz de una farola contra la pared de la catedral, pero no debemos olvidar que la Plaza de Quintana fue la Quintana de los Muertos, el cementerio de Compostela hasta el S. XVIII

A sombra peregrina da Quintana

Hai dúas versións sobre a visión dunha sombra (pode que sexa a de dous fantasmas diferentes) vestida de peregrino na Praza da Quintana de Santiago de Compostela.

Lenda Crego

Unha conta que se trata do espectro dun crego da catedral que se namorou dunha monxa do mosteiro de San Paio de Antealtares. Acordaran escapar xuntos disfrazados de peregrinos pero como a monxa nunca acudiu á cita, a sombra da ánima do crego namorado segue agardando e perpetúase, como proba, deixándose ver cada noite contra o muro do templo.

Lenda Peregrino

A outra versión di que a imaxe pertence a Leonard du Revenant, nobre francés do s. XV. Disque matara ao seu pai para quedar coa herdanza e a xustiza condenouno a peregrinar a Compostela. Facendo o Camiño namorouse dunha moza nunha pousada, pero como a moza xa tiña mozo, Leonard asasinou ao mozo e, tras violala, tamén matou a moza. Para continuar viaxe sen ser recoñecido disfrazouse de frade franciscano. Cando chegou a Compostela non atopou onde durmir así que se arrimou á muro da Catedral, ao pé da Torre do Reloxo, e adormeceu. E mentres durmía aparecéuselle o espírito do pai quen, vendo que completara a viaxe, lle deu o seu perdón coa condición de que agardase alí a que as ánimas dos outros dous asasinados lle concedesen o seu.

LA SOMBRA DEL PEREGRINO

Hay dos versiones de la visión de una sombra (quizás dos fantasmas diferentes) vestidos de peregrino en la Plaza de Quintana en Santiago de Compostela.

Leyenda del cura

La siguiente es una triste Historia de Amor, que cuenta que un sacerdote, enamorado de una monja de clausura que vivía en el Convento de San Pelayo, todas las noches cruzaba un pasadizo secreto existente bajo la Plaza de la Quintana, que unía la Catedral con dicho Convento. Pasado un tiempo, el sacerdote cansado de la situación le habría propuesto a su amada que se escaparan juntos. Se citó con ella al anochecer en la plaza y allí se presentó con la vestimenta del peregrino medieval, indumentaria que le permitiría no llamar la atención. La esperó pacientemente pero ella no acudió. Aún así, noche tras noche, el enamorado (o su sombra) aún acude a su cita. Y la sigue esperando.
No se sabe si la monja se arrepintió de su vida con el sacerdote nada cristiana o fue descubierta, lo que está claro que la sombra sigue apareciendo noche tras noche para esperar a su amada.

Leyenda del Peregrino

La historia del Peregrino Leonard du Revenant
Nos situamos en el siglo XV, muchos presos, o delincuentes conseguían la indulgencia plenaria e incluso el indulto total, con la única condición de peregrinar hasta Compostela y demostrar arrepentimiento y devoción a Santiago Apóstol.

Nuestro protagonista Leonard había matado a su padre para heredar su fortuna, tras ser juzgado, fue condenado a muerte pero el Duque de Borgoña más conocido como “Felipe el Bueno” intercede ante el tribunal (algunos afirman que era el verdadero padre de Leonard otros que le movía su herencia) y consigue que la pena de muerte se transforme en hacer el Camino de santiago y con ello nuestro Leonard recuperaría su honra y todos los bienes en el Condado de París (muchos). Desde tierras francesas comienza la peregrinación , pero al poco de cruzar los Pirineos se cruza en su camino una hermosa posadera y no puede resistirse a sus encantos. Así que loco de amor se enfrenta al novio de la joven y lo asesina de forma cobarde esperándole oculto en el bosque y atacándole a traición, en fin, el camino por obligación a algunos no le sienta nada bien. No para ahí, la historia rapta a la bella muchacha , la viola y la asesina.

Buscado por las autoridades, se disfraza de Monje Franciscano y logra llegar a Santiago con las ropas de peregrino. Ante el miedo a ser descubierto espera a las primeras sombras de la tarde para acceder a la ciudad, pero a esas horas las posadas están repletas. Piensa que lo mejor era acercarse a la Catedral, dormir pegado a sus muros y al amanecer poder acceder al interior de la Basílica y que las autoridades eclesiásticas certificaran el perdón de sus pecados, en fin la indulgencia plena y reclamar la herencia familiar.

A la entrada de la Puerta Real y bajo la Torre del Reloj, se durmió… Pero en medio de la noche y en sueños se le apareció el espíritu de su Padre, que le dice: “ Leonard!!!! , hijo mío!!!! :
Con tu peregrinación a Santiago de Compostela quedas redimido de la pena por mi muerte puesto que yo te he perdonado, pero cumplirás condena por los dos jóvenes a los que has asesinado vilmente en tu viaje.!!!!!
Así pues, hasta que sus almas no peregrinen a Compostela y te muestren su perdón , no podrás abrazar al Santo Apostol”.

Leonard, se levantó asustado y desenvainó su espada para atacar al espíritu de su padre, pero éste fue mas rápido y clavó la suya en el pecho de su hijo.
Desde ese día el espíritu de Léonard du Revenant noche tras noche , desde hace 6 siglos monta guardia delante de la Puerta Real, aguardando paciente a que sus víctimas peregrinen a Compostela y le salven de su triste destino.
Probablemente con un camino tan sembrado de muertes jamás encontrará el perdón.

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