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La Expedición Balmis o el viaje de los 22 ángeles

Os contaré la historia de 22 niños huérfanos conocidos como los 22 ángeles. Estos niños huérfanos esperaban con ilusión una familia pero lo que no se imaginaban es que gracias a ellos muchos de nosotros pudimos tener familia. Fueron niños abandonados por diferentes razones pero quizás una de las más recurrentes era por un tiempo difícil del que ni los pequeños se libraban. Poco valía en aquella época la vida de un niño huérfano acogido en un hospicio o mejor dicho abandonado en un orfanato ahora sabréis el porqué, sin familia las decisiones eran tomadas en pro de la humanidad aunque sus vidas estuviesen en juego.

Grabado representando un torno tradicional para la recogida de los niños abandonados en un hospital o en un hospicio

La primera acción de cooperación sanitaria internacional llevada a cabo por nuestro país

Os contaré una historia que cambió el mundo, «la expedición Balmis» , conocida también como la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803-1814), la primera expedición de este carácter de nuestra historia. Esta expedición dio la vuelta al mundo con la vacuna de la viruela atajando así la alta mortandad del virus. Balmis no escribió ningún diario sobre su aventura, la poca información de la que disponemos (sin anotaciones de abordo) es un imaginar como pudo ser la dura travesía.

El primer gran paso en la erradicación de la viruela en el mundo.

Os invito a descubrir la historia de los niños huérfanos portadores de la cura para la viruela y deciros que de no ser por su entrega nuestro mundo seguiría azotado por una enfermedad que seguiría galopando sin control.

Edward Jenner

La vacuna como cualquier cura surge no sin esfuerzo pero sí de manera casual y encendiendo esa bombilla que da la luz en la oscuridad. Nos remontamos al año 1796 durante el momento de mayor propagación del virus de la viruela en Europa. Un médico del rural de Inglaterra, Edward Jenner, observa que las ordeñadoras de vacas adquirían una especie de «viruela de vaca» por el contacto continuado con estos animales, y que era una variante menos virulenta que la mortífera viruela «humana» contra la que ellas quedaban inmunizadas. Observó que aquellas personas que habían sufrido la viruela de las vacas, cuando recibían el pus procedente de un varioloso, no presentaban ningún síntoma o, como mucho, solo sufrían un ligero enrojecimiento de la piel. Así pues tomó suero de esta vacuna y decidió probarla con un niño sano de 8 años. El 14 de mayo de 1796 procedió a la primera inoculación experimental en el cuerpo del niño James Phipps.

Poetas como el español Manuel Quintana exaltaron su figura: «A tan inmenso don agradecida la Europa toda, en ecos de alabanza, con el nombre de Jenner se recrea…»

El pequeño al que le tocó ser el conejillo de indias mostró síntomas de la infección pero muy suave y no murió. Todo un éxito. No fue el único porque Jenner experimentó con otros niños, también con su propio hijo de 11 meses. En 1798, publicó la investigación en el libro An Inquiry
into the Causes and Effects of the Variolae Vaccinae (1798) en la que acuñó el término «vacuna», del latín vacca (vaca). Jenner también descubre que la vacuna se podía transferir de un individuo a otro sin perder sus propiedades, lo que proporcionó a la ciencia un arma eficaz para combatir esta pandemia. Este hallazgo provocó un vivo debate científico y ético en aquel entonces.

Edward Jenner escribió sobre la expedición: “No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este”.

Francisco Javier Balmis

En España logra un adepto y seguidor posicionado, el médico Francisco Javier Balmis, un cirujano honorario de cámara del rey Carlos IV.

Carlos IV

Toda expedición requiere financiación y Balmis no tendría problemas con ello ya que el rey Carlos estaba muy concienciado con el tema y a favor de la misma. Las razones eran obvias, había perdido a una de sus hijas de tres años por la enfermedad, así que financia la expedición (Real Expedición Filantrópica de la Vacuna) para transportar la vacuna a los dominios de Ultramar «América y Filipinas».

Foto: Wikimedia // Dominio Público (CC0 1.0)
María Pita por Francisco Pérez

Los pésimos transportes de la época y las inexistentes condiciones de conservación hicieron que Balmis, como hizo Jenner, viese en los niños la solución. 22 niños huérfanos fueron elegidos para una misión para la que quizás no estaban preparados pero para los que muchos creían que no tenían nada que perder y nos daban mucho a ganar, empieza así un alistamiento de niños. El 30 de noviembre de 1803 zarpa el navío María Pita con 37 personas desde el puerto de A Coruña los 22 huérfanos y la rectora del orfanato Casa de Expósitos de la ciudad de A Coruña Isabel Sendel Gómez, el doctor Balmis, dos médicos asistentes, dos prácticos y tres enfermeras regresan a puerto el 14 de agosto, tras completar la vuelta al mundo.

La Viruela

La viruela es conocida como la enfermedad que mató a más gente que la Primera Guerra Mundial (17 millones de soldados y civiles que fallecieron durante la llamada Gran Guerra) para ser fieles a los números mató a 50 millones de personas.
La viruela es una de las pandemias más letales de la humanidad habiendo matado a más de 300 millones de personas a lo largo de su historia. Llegó a ser tan mortal que tan solo el 30% de los afectados conseguía sobrevivir, muriendo por las altas fiebres, deshidratación y complicaciones derivadas.
Por suerte podemos estar tranquilos porque en la actualidad se considera como una de las enfermedades «erradicadas». Fue el 8 de mayo de 1980 cuando la organización sanitaria internacional declaró solemnemente la erradicación mundial de la viruela.

Os estaréis preguntando ¿Qué fue de los niños después de esta vuelta al mundo portando esperanza?

De los 22 que partieron de A Coruña nada se sabe, únicamente que murieron dos, Tomás Metitón y Juan Antonio, de tres y cinco años respectivamente. No es de extrañar que tras haber cumplido la función para la que habían sido elegidos, se olvidara de ellos. Los que continuaron el viaje y tuvieron suerte fueron adoptados por familias de México.

¿Por qué eligió Balmis a niños para la expedición?

Te estarás preguntando porque eligió a niños en un viaje tan largo siendo éstes más vulnerables, pues por una razón médica, los niños de corta edad resultaban idóneos ya que las vacunas prenden en ellos con mayor facilidad. Comentaros que la vacuna se mantenía por inoculaciones de brazo a brazo entre los niños.

Los que partieron de A Coruña, fueron escogidos por las altas autoridades eclesiásticas y también por el cirujano de mayor categoría y experiencia del Hospital Real de Santiago. Los requisitos exigidos desde el punto de vista
técnico por el Director de la Expedición era que tuvieran entre 8 y 10
años y que no hubieran pasado las viruelas naturales. Aunque por lo que sabemos no se cumplió la condición de la edad y se recurrió a niños más pequeños o más mayores. También sabemos que en el trayecto más largo, desde Acapulco a Filipinas, fue más elevado el número de niños, alcanzando la cifra de veintiséis y no todos eran niños expósitos sino que a lo largo del viaje, muchos de ellos eran cedidos por sus familias, a las que se indemnizaba por dicha cesión. Sin ir más lejos en un tramo del viaje (La Habana y el Puerto de Sisal) no hubo niños sino esclavos para transportar la vacuna.

¿Cómo se hacía el procedimiento?

Con una lanceta impregnada del fluido se les realizaba una incisión superficial en el hombro y unos diez días después surgían un puñado de granos que se les conoce como «granos vacuníferos». Estos granos expulsaban el valioso fluido antes de secarse definitivamente. Ésta era el momento de traspasar la vacuna a otro niño.

«Puede asegurarse que Balmis y sus compañeros han sido los médicos que más servicios han hecho a la humanidad y que más gloria reportaron al buen nombre español […]
Tanto honor hace esta empresa a la medicina Española, como a la milicia el descubrimiento de América por Cristóbal Colón»
[Chinchilla, Anastasio. Historia de la Medicina Española, vol. IV, Valencia, Imprenta de José Mateu y Cervera, 1846, pp.185-186].

Pero el problema logístico era pese a todo de un calado enorme. Los niños, una vez vacunados, ya no podían emplearse de nuevo en la cadena de transmisión, por lo que en cada nueva etapa, Balmis se veía obligado a reclutar a más niños. Poco se sabe de esta historia sabemos los nombres de los que partieron en el barco pero de los demás, poco se sabe, mejor dicho nada. Lo que si sabemos es que más de 500.000 personas fueron vacunadas directamente por la Expedición y que millones de personas salvadas de morir gracias a la creación de las Juntas Sanitarias y Casas de Vacunación públicas por los lugares por los que pasaban.

Foto: Wikimedia // CC BY SA 3.0 
Monumento homenaje a la expedición Balmis

Homenaje

Mi homenaje a todos los que dieron su vida por la ciencia, a los que vivieron las penurias de un viaje en barco de aquella y pensando en todo lo que encerraba. Mi gratitud en especial a los 22 niños de diferentes edades que fueron inoculados con la vacuna por ser aquella la única forma de transporte posible que perduraría en la distancia a calores, roturas, y extravíos. Gracias por lograr llevar a esperanza a un mundo que aprendió que en la humildad del que no tiene nada está la clave de la salvación.

Foto: Wikimedia // Nemigo // Dominio Público  (CC0 1.0)
Balcón homenaje a la expedición Balmis, domus A Coruña

Pocos son los monumentos que pueden hacerle sombra a la Torre de Hércules. A pesar de ello, que no puedan competir en majestuosidad no quiere decir que sean menos importantes. Este es el caso de dos monumentos que conmemoran una de las historias más interesantes de nuestra historia reciente, la de Balmis que fue el encargado de situar a toda Galicia, en la historia de la medicina moderna.

Curiosidades

Novela

La escritora madrileña Almudena de Arteaga contó en 2010 esta increíble historia, tan sorprendente como poco conocida, en la novela «Los ángeles custodios».

El telefilme de TVE 

22 ángeles

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