24 noviembre, 2021

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Cuatro castros más

Hoy añadimos a nuestra web cuatro yacimientos castrexos de la provincia de Pontevedra.

Comenzamos nuestro viaje en Vilagarcía de Arousa y nos vamos al punto más alto de la ciudad. Para ello nos dejamos guiar por unos fantásticos paneles indicativos recién instalados. La abundancia de estos y la cercanía del centro de la ciudad nos hacen pensar que vamos a admirar un yacimiento sin igual. Sin embargo nos encontramos con el primer problema. La última señal aparece en una calle peatonal y el camino para ascender al castro no está muy claro. Pero como muchos sabremos los pobladores de la edad de hierro escogían puntos estratégicos y elevados por lo que suponemos que el castro se encuentra en una pequeña elevación a la cual ascendemos siguiendo un camino bastante abandonado y en donde no encontraremos mucho más que basura. Al entrar en el recinto nuestras ganas de ver un castro en condiciones se desvanecen. Esto no parece un castro, sino un «botellódromo» y un basurero: carteles rotos, por el suelo, papeles, botellas … basura, basura y más basura. Los pocos restos excavados están en peligro de derrumbe ya que no parece existir aquí ningún tipo de consideración hacia ellos. Es triste dejar morir así lo que fue el origen de la ciudad de Vilagarcía, que ocupa el puesto número nueve en el ranking de ciudades de Galicia con más población.

CASTRO DE ALOBRE:

Castro de Alobre

Nos vamos muy cerca, al municipio vecino de Cambados. Allí, en la parroquia de Vilariño, visitamos los restos de otro poblado, el llamado Castro do Con das Sete Pías, en honor al peñasco que ocupa la croa en la que se pueden apreciar una serie de agujeros similares a «pías» (pilas). Este peñasco no fue solo sagrado para los habitantes de la edad de hierro sino que hoy es marco de separación de tres concellos: Cambados, Ribadamuia y Vilagarcía.

CASTRO DO CON DAS SETE PÍAS:

Castro do Con das Sete Pías

No dejamos el Salnés y nos vamos a uno de los castros en donde más actuaciones se vienen llevando a cabo en los últimos años y la verdad es que quedamos sorprendidos por la amplitud de la recuperación. Recordamos su situación años atrás en donde lo único que se podía ver eran las marcas en las rocas de las canteras que utilizaron la piedra del lugar durante siglos. Es sin duda un ejemplo a seguir. Este castro recibe el nombre de Castro de Leiro o de Besomaña, por estar el yacimiento dividido en estas dos parroquias.

CASTRO DE RIBADUMIA:

Castro de Ribadumia

Por último nos dirigimos al interior, concretamente a Silleda. Allí, a 500 metros del centro urbano, se levanta una pequeña loma que es el orgullo para muchos habitantes de la villa que han luchado por su rehabilitación en los últimos años. A pesar de no estar excavado, el castro es un ejemplo de señalización, limpieza y de buen hacer, ya que por lo menos sabremos bien lo que allí se esconde.

CASTRO DE TOIRIZ:

Castro de Toiriz

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