Banco de Loiba

737.929 € para llegar al banco que lo cambió todo

En los últimos tiempos los acantalidados de Loiba han pasado del más absoluto de los olvidos a ser uno de los lugares más visitados del norte de Galicia. A pesar de que sus paisajes llevaban ahí millones de años eran muy pocos los privilegiados y sabios que disfrutaban de este paraje idílico.

Desde hace unos años la situación cambió y sorprendentemente todo lo cambió un banco… Sí, sí, un modesto banco de madera. Quién lo iba a decir, un solo banco dinamizó más una zona que cualquier proyecto turístico millonario. Sin embargo la fama del «banco más bonito del mundo» cambió el lugar para siempre. La gran afluencia masiva de gente con decenas de autobuses y coches con gente deseosa de llegar al lugar por el simple hecho de sentarse en el banco y sacarse un selfie convirtió el agreste acantilado en un lugar totalmente masificado en épocas vacacionales. Es posible que a muchos se les pase deleitarse con el fantástico y maravilloso paisaje de los acantilados y sea el banco el que atraiga realmente la atención.

Estos días la Diputación de A Coruña acaba de adjudicar más de 700.000 € para hacer más accesible el acceso a los acantilados. Estos servirán para anchear las carreteras de acceso, así como dos rotondas y un aparcamiento para automóviles, autocares, motocicletas y demás vehículos. Aún no sabemos bien el impacto que tendrán las obras del aparcamiento pero esperemos que para el bien de todos estos se encuentren a una distancia prudencial para no alterar este sitio idílico.

Acantilados de Loiba

Nosotros os aconsejamos visitar este lugar fuera de épocas vacacionales, con mal tiempo, con lluvia, con viento… Así hemos ido nosotros y no hemos visto ni un alma. Además de esta forma conseguiremos en parte desestacionalizar el turismo y disfrutar de otra Galicia. El banco no es lo importante sino disfrutar del paisaje y no solo de este lugar en concreto a donde la gente viene y se va. Toda esta costa es hermosa. Haceros una pequeña ruta a pie por ella y nos contáis y no hará falta sentarse en el banco para regocijarse de las maravillas que encontraréis. ¡Cuaquier roca os valdrá!

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